Mientras ayer en Blooming rodaba la cabeza del técnico argentino Abel Moralejo, en Oriente alistaban la parrilla para compartir un churrasco que prometió el presidente Mario Chávez por el triunfo (4-1) en el clásico.
Motivos tenían de sobra ayer los jugadores para estar de buen ánimo. El viernes, dos días antes del partido, cobraron la mitad de un sueldo, pero además se pactó la suma de 100 dólares de premio por cada integrante en caso de una victoria, a manera de incentivo.
Después de un merecido descanso ayer por la mañana, el equipo reanudó el trabajo a partir de las 16:00. Algunos llegaron antes que otros, pero todos "enchufados" y de buen humor. "Es que cuando se gana ni lesionados hay", dijo en tono de broma el médico Roberto Ferreira, mientras evaluaba al brasileño Junior da Silva, el único que tiene baja por unos 15 días más a raíz de una distensión de ligamentos que sufrió en la segunda fecha frente a Universitario. Santa Cruz, El Deber