París | Ap.- Miles de familias de extranjeros enfrentan el riesgo de ser deportadas de Francia al vencerse el lunes el plazo para tramitar su residencia. El plazo está contemplado en una campaña del primer ministro Nicolas Sarkozy para enfrentar el problema de la inmigración ilegal.
Las encuestas de opinión pública muestran que la inmigración ilegal es una importante preocupación de los franceses de cara a las elecciones presidenciales del año próximo, que Sarkozy desearía ganar.
La campaña está basada en una nueva ley de inmigración, promovida por Sarkozy, que dificulta la reunificación familiar para la mayoría de los extranjeros en Francia, pero la facilita para quienes tienen mejor preparación académica y laboral.
Sarkozy ha tenido que modificar los términos de la campaña por las protestas generalizadas que comenzaron desde que la anunció en octubre. Entonces dijo que deportaría hasta 25 mil inmigrantes ilegales en 2006, pero luego se retractó y otorgó a las familias con hijos en edad escolar un plazo hasta el final del año lectivo para arreglar sus papeles.