…los dos tercios de votos no les convienen para nada a los masistas que enrumban sus pasos hacia la hegemonía total. Lo consideran un obstáculo para sus planes "refundacionales" de país que en medio de "milluchadas" a la Pachamama, sangre de llamas sacrificadas de por medio, emprenda la marcha en reversa hacia el Collasuyo o "Estado Comunitario"
Puede que sea consecuencia de consabidos cálculos politiqueros o de mera carencia de información. Cualquiera que sea la causa, lo cierto es que la corriente etnocentrista del actual gobierno, sigue exigiendo que la Asamblea Constituyente no sea poder delegado, sino originario.
Ni remotamente acepta que la Asamblea se limite a un trabajo específico que no causa estado, como el de sancionar propuestas de reformas parciales o totales a la Carta Magna que el pueblo debe aprobar o rechazar después en un referéndum. Solo ve en aquélla claves de "poder absoluto" u "originario".
Pero ahora arremeten contra mecanismos de votación de validez universal en todo sistema parlamentario, como el de los dos tercios de votos respecto a asuntos que invisten trascendencia institucional y nacional. El Parlamento elige en tal forma a los Ministros de la Corte Suprema de Justicia, miembros del Tribunal Constitucional, Consejo de la Judicatura, Fiscal General de la República y Defensor del Pueblo. Las reformas constitucionales, tanto parciales como totales, se aprueban, igualmente, por dos tercios de votos. Así lo determinan los Arts. 230, 231 y 232 de la Constitución Política del Estado.
¿Por qué los dos tercios de votos para cada uno de los anteriores casos? Simple y llanamente, porque así lo impone la democracia. Junto a una primera mayoría relativa hay minorías que no se pueden ignorar. Sobre todo, cuando éstas, en conjunto, cuantitativamente le pisan los talones a aquella. El MAS no se hizo de los dos tercios de votos en las elecciones del 3 de julio y es poco probable que a través de alianzas alcance el control de la Asamblea a tal magnitud.
Por tanto, en materia de reformas constitucionales el partido de Evo Morales tendrá que negociar respecto a decisiones que no puede tomar por sí mismo. Tal la funcionalidad del mecanismo de los dos tercios de votos. Evita verticalismos y autoritarismos contra sectores de la oposición que también forman parte del pueblo en el que reside la soberanía popular. Y lo que es más importante todavía, empuja al consenso y evita la confrontación. En definitiva, favorece a la democracia.
Claro, los dos tercios de votos no les convienen para nada a los masistas que enrumban sus pasos hacia la hegemonía total. Lo consideran un obstáculo para sus planes "refundacionales" de país que erizado de emblemas ultra nativistas, girando sobre sus talones, escoltado por legiones de "Kallaguayas" o sacerdotes aimaras y en medio de "milluchadas" a la Pachamama, sangre de llamas sacrificadas de por medio, emprenda la marcha en reversa hacia el Collasuyo o "Estado Comunitario".