…el gobierno departamental, colegios de profesionales, niveles asociativos municipales y otras instituciones deben manifestarse y contribuir a la formulación de una posición regional sobre la vigencia de nuestras unidades político administrativas y del ordenamiento territorial en el departamento
El viceministerio de descentralización, dependencia del Gobierno Nacional que controla el partido Movimiento Sin Miedo, promueve contra viento y marea una regionalización del país que debe ser objeto de un urgente debate departamental, pues su consumación significará un retroceso en el proceso de descentralización que dañará las relaciones de complementariedad y subsidiariedad entre los niveles nacional, departamental y municipal.
En el afán de mostrar una imagen revolucionaria y de cambio, expresiones políticas acomodaticias, aproximadas de manera oportunista al indigenismo, intentan convencernos de que 181 años de historia republicana responden a un andamiaje colonialista negativo que debe ser borrado. Tecnócratas del municipalismo capitalino paceño como Juan del Granado y Fabián Yaksic, son emblemáticos de esas fuerzas políticas en reacomodo.
Sin mayor fundamento que la retórica de "un nuevo país", Yaksic propone anular una configuración política que es resultado de procesos históricos de conformación del territorio; una fisonomía que no es resultado del capricho colonial u oligárquico sino de prolongados fenómenos sociales y económicos de ocupación territorial, que se consolidaron con la municipalización del país en 1994. El Gobierno Central y Yaksic pretenden realizar dibujo libre sobre el mapa político de Bolivia, al proponer subdividir el territorio en microregiones que atomizarían identidades departamentales y provinciales ya consolidadas, desplazando progresivamente a las actuales UPAS hasta su desaparición.
La propuesta gubernamental desmerece una distribución territorial que consolidó el empoderamiento campesino e indígena y no se funda en políticas serias de reordenamiento territorial, sino que responde a la lógica simplista de crear una instancia subnacional subordinada al Gobierno Central, que le permita disminuir hasta anular la importancia de los gobiernos departamentales no afines al oficialismo. Así mismo, en el ámbito municipal, Yaksic fundamenta esta propuesta con un diagnóstico generalizante y simplista que acusa de ineficiencia a los gobiernos municipales mientras dice que la participación popular ya no es participación, ni es popular, pero sin embargo no plantea otra alternativa mejor.
Pero más allá de las consignas políticas del MSM, la municipalización del país ha permitido consolidar el empoderamiento local en municipios autónomos y comunidades, en especial del área rural, quienes antes no tenían acceso a recursos económicos ni a decidir aquellos proyectos que resuelvan sus necesidades, habiendo la población recuperado el control de su destino y arraigado su sentimiento de pertenencia territorial en los municipios.
Pese a que el viceministro pretendió pillar de incautos a prefectos y alcaldes, su propuesta no logró validez técnica ni generó consensos suficientes para llevarla, cual se pretendía, hasta la Asamblea Constituyente como proyecto de nueva delimitación política del país. No obstante, persiste el peligro de que el oficialismo pretenda aprobarla valido de su simple mayoría de representantes en la Constituyente.
Por eso, el gobierno departamental, colegios de profesionales, niveles asociativos municipales y otras instituciones deben manifestarse y contribuir a la formulación de una posición regional sobre la vigencia de nuestras unidades político administrativas y del ordenamiento territorial en el departamento.
El autor es arquitecto y planificador.