La Prensa.- Los números lo demuestran: de 130 stands en la Feria del
Libro, 20 no tienen nada que ver con la literaria y buena parte del resto de la oferta se acaba en enciclopedias, libros técnicos, especializados y manuales de todo tipo.
Entre embajadas, superintendencias y ONG, -que ocupan una veintena de espacios- las opciones para dar paso a la ficción son las menos.
"El estudio del libro nos develó que la mayor parte de las importaciones apunta a textos profesionales", dice Ernesto
Martínez, presidente de la Cámara Boliviana del Libro, quien prefiere no arrancar la declaración por algo negativo como es que la literatura dejó de ser un negocio y prefiere respaldar el hecho de que en Bolivia, en 2004 hubo 20 por ciento más de producción que en 2000. Pocos son los stands que priorizan novelas, cuentos y poesía, tal el caso de Yachaywasi, Santillana, Lectura, o los stands de editoriales, como Gente Común, o La Hoguera. Y se entiende cuando salen a relucir los datos de la Cámara del Libro: lo que los bolivianos leen es el ensayo. "Nos gusta asentarnos en nuestra realidad", y Martínez no se equivoca, por eso los anaqueles cuentan con otros imanes.
chenk"o total
Lo cierto es que la feria congrega también al eclecticismo: desde manualidades a existencialismo, pasando por historia o recetarios se puede advertir en las vitrinas.
Entre los que guardan entre sus estantes lo más requerido por el lector boliviano, están Plural que responde a esa necesidad de educación e información, proponiendo ensayos, estudios, aunque también sugiere algunos títulos literarios, al igual que
PIEB, que da cabida a análisis sociológicos, comunicacionales, o antropológicos. Las propuestas educativas logran el gancho de manera interactiva, con Windows Media.
En términos comparativos, eso sí, resulta más caro adquirir una obra literaria, llegando algunos títulos a estar lejos del alcance de la mayoría de los asistentes a la feria; los precios exorbitantes en algunos casos llegan a estar por encima de los 50 dólares.
Cifras tristes
Son 130 stands a disposición del público en el terreno de Bajo Següencoma.
De todos ellos, 20 no son de librerías o áreas afines a la venta y producción de libros.
De los 110 restantes, gran parte de los expositores no propone sólo literatura.
Las ofertas tienen varias áreas juntas, desde historia a manualidades.
"La Bodega", preciada hace tiempo, tiene fuerte énfasis en manualidades y culinaria.
Las posibilidades fuera de la literatura son DVD"s y Windows Media.