Beirut y Washington | Agencias.- Decenas de miles de libaneses que habían huido de sus casas al sur del río Litani cuando empezó la guerra se lanzaron ayer a las carreteras, nada más comenzar el alto el fuego, en todo tipo de vehículos cargados hasta los topes colapsando así las bombardeadas rutas del país.
Apenas unos minutos después del alto el fuego -ayer en la mañana- y sin tener la menor idea de si éste iba a ser respetado, cientos de vehículos de todas clases, en su mayoría cargados de familias con varios niños y mujeres, se pusieron en camino hacia sus hogares abandonados.
La mayoría de ellos no sabía siquiera si sus casas seguían en pie o si habían sido dañadas por los incesantes bombardeos israelíes en toda la zona al sur del Litani, pero aún así partieron animados por el alto el fuego, muchos en destartalados automóviles.
Algunos quedaban por el camino con el carburador echando humo, con lo que contribuían a aumentar los formidables atascos que se producían cada vez que la carretera discurría por un puente bombardeado o por los gigantescos cráteres que de repente aparecían en medio del asfalto.
En los atascos, varias personas se bajaban del coche asombradas para ver con sus propios ojos la intensa destrucción causada por los aviones israelíes en los 33 días de guerra y cómo sus misiles de precisión cortaron los puentes de un modo perfecto, cual si fuesen grandes pedazos de mantequilla en vez de hormigón armado.
"Hemos ganado", gritaban unos adolescentes apelotonados en la parte trasera de un desvencijado Renault que se dirigía hacia la ciudad de Tiro, la tercera del país, y duramente castigada por los ataques, aunque tampoco sabían que había pasado con su casa, abandonada a toda prisa más de un mes atrás.
"Me da igual cómo este, yo quiero volver a mi tierra antes de que se la apropien los israelíes", comentaba una mujer, que junto a sus hijos, su marido y varias de sus hermanas se habían cobijado en las montañas que rodean Sidón.
Algunos vehículos llevaban banderas de Hizbulá o fotos de su líder, Hasan Nasralá. Otros, banderas del Líbano. La mayoría, grandes torres sobre el capó formadas por viejos colchones de goma espuma.
En Jerusalén, el primer ministro Ehud Olmert dijo ante el parlamento que asumía la total responsabilidad por la ofensiva contra Hizbulá en Líbano.
Según Olmert, la campaña bélica eliminó "el estado dentro del estado" administrado por Hizbulá en Líbano, y restableció la soberanía del gobierno de Beirut en el sur.
Tras el discurso de Olmert, Benjamin Netanyahu, jefe del opositor partido Likud, denunció que hubo numerosos fracasos en la guerra. Por otra parte, tres miembros del parlamento fueron expulsados durante el discurso de Olmert, tras abuchearlo. Otros parlamentarios exigieron que se cree una comisión investigadora para analizar la ofensiva.
Olmert admitió que hubo "deficiencias" en la manera en que se llevó a cabo el conflicto, debido a que murieron decenas de soldados y de civiles en los 34 días de la ofensiva, y a que pese a los bombardeos israelíes, Hizbulá lanzó más de 4 mil cohetes contra poblaciones israelíes, sin que el Ejército lograra frenar los ataques.
En respuesta a los críticos que lo acusaron de no haber podido desmantelar a Hizbulá, Olmert pidió paciencia.
"Continuaremos persiguiendo" a Hizbulá "en cualquier parte y en todo lugar", prometió. "No tenemos intención de pedirle permiso a nadie", añadió. También dijo que "no pensamos pedir disculpas".
Bush: Hizbulá es el perdedor
El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, aseguró ayer que la milicia libanesa Hizbulá ha sido la perdedora del conflicto.
Hizbulá "sufrió una derrota" en la crisis libanesa que se ha frenado con la entrada en vigor de la tregua prevista en la resolución del Consejo de seguridad de la ONU aprobada el pasado viernes, declaró el presidente.
A partir de ahora, indicó, "va a haber un nuevo poder en el sur libanés".
En declaraciones a la prensa tras reunirse con miembros de su gabinete y con varios de sus asesores, Bush manifestó su deseo de que se mantenga la tregua y de que el Gobierno libanés pueda actuar con libertad.
"Líbano no puede ser una democracia fuerte cuando hay un Estado dentro del Estado, y eso es Hizbulá", prosiguió.
A su juicio, la resolución de la ONU que ha permitido la entrada en vigor de una tregua la pasada madrugada, supone "un paso importante hacia adelante que ayudará a poner fin a la violencia".
La milicia libanesa fue la que empezó todo y sobre ella debe recaer "la responsabilidad de este sufrimiento", prosiguió el presidente.
DESCARTAN DESARME
El secretario general del grupo chií Hizbulá, jeque Hasán Nasralá, afirmó que la retirada israelí es una "victoria" para el pueblo libanés, al tiempo que recalcó que "no es el momento" de discutir el posible desarme de su organización.
"Estamos ante una victoria estratégica e histórica; no es ninguna exageración, esta victoria es para todo el Líbano, para toda la Resistencia y para la "Umma" (nación islámica)", dijo.
Nasralá se congratuló porque hoy es el "día en el que el pueblo vuelve a sus casas" y añadió que su mensaje iba dirigido "a las víctimas y los mártires de la Resistencia (Islámica -brazo armado de Hizbulá) y del Ejército".
Nasralá dijo que su grupo prefiere no entrar en el actual debate sobre el desarme de su organización porque "sirve al enemigo y no al interés del Líbano".