Es desalentador el informe de que las exportaciones nacionales a Venezuela disminuyeron a lo largo del pasado semestre respecto de igual período del año anterior, y que no hubo ninguna venta de mercancías a Cuba, poniéndose así en duda la eficiencia del Tratado de Comercio de los Pueblos suscrito con los dos países en La Habana, en abril del año en curso, a iniciativa del actual gobierno boliviano.
Si bien en el primer caso la reducción fue de sólo dos millones de dólares --de 92 a 90--, resultaría preocupante que no haya una pronta variación en la tendencia. De Cuba, en cambio, nada se puede decir mientras no existan canales de intercambio comercial.
Sólo una acción de las autoridades podría revertir este contexto, previsto de alguna forma por el sector exportador, para quien no son suficientes la afinidad ideológica o el interés político si de consumar negocios se trata, ni es el mercado el que genera los flujos, sino los gobiernos.
Peor aun, el Instituto Boliviano de Comercio Exterior considera que Cuba es un país que tiene sus propias limitaciones y que muy difícilmente, así sea por un cuerdo político, compraría de manera sostenible productos bolivianos.
Es por ello que los exportadores sugieren que la administración ponga el mismo énfasis en proteger el comercio con la Comunidad Andina, Estados Unidos y La Unión Europea; es decir, una asignatura pendiente.