La plaza 14 de Septiembre sirvió ayer como escenario para que decenas de niños y adolescentes con capacidades diferentes compartan con la comunidad las acciones que realizan cotidianamente para avanzar en su rehabilitación.
Las personas con discapacidad transformaron el lugar al trasladar los talleres de repostería, artesanía, bordado y carpintería al corazón de la plaza principal, como parte de una feria por el Día Nacional de la Persona con Discapacidad, que oficialmente se celebra este 15 de octubre.
Por unas horas, los adolescentes con capacidades especiales instalaron cocinas, máquinas de tejido y herramientas de carpintería para realizar ante la vista de la comunidad variedad de trabajos que aprendieron en talleres abiertos en instituciones como Cereco y Puntiti.
Más de una persona vio el esmero con el que las personas especiales prepararon empanadas con queso. Con la ayuda de un fruslero, los adolescentes daban forma al bocadillo y ponían un esfuerzo singular al realizar el repujado de la masa, con la finalidad de obtener un alimento de acabado perfecto.
La dedicación con la que los adolescentes prepararon el pastel cautivó a los visitantes de la feria que no dudaron en comprar las empanadas y buñuelos. Lo mismo ocurrió con las artesanías expuestas.
El evento también permitió la integración entre niños con lenguaje oral y los sordomudos. Los primeros aprovecharon la oportunidad para aprender a comunicarse con el lenguaje de señas.
La convivencia propició que los centros que trabajan con personas especiales recuerden a la comunidad que este sector de la población tiene derechos y que es necesario pensar en una ciudad sin discriminación, y con menos barreras arquitectónicas.