Marx fue un insigne escritor; su genio se iba en sus artículos y ensayos, y fue por ello que en vida fue una celebridad. De hecho lo interesante del pensamiento de Marx se halla en estos trabajos cortos. "El Capital" es su magnum opus , su tratado general, que nadie lee porque es ilegible. Les confesaré que leyendo los tres volúmenes capitales no tardé en observar que era un fárrago atentatorio a la cultura; empero sus pies de páginas, en los que discurre sobre cualquier tema, esa es la parte buena. Sus disquisiciones sobre el pasado son ridículas. Daré un ejemplo tocante a la antropología: escribió que antaño las masas la pasaban mejor que en su tiempo, en el siglo XIX. Que los soldados en no sé qué estado alemán eran más altos, porque comían mejor. Sí, ellos comían mejor, pero el pueblo y los mismos cortesanos eran pequeños, porque no comían nada substancioso, porque la agricultura no podía sustentarlos debidamente. Nelson, Napoleón, Francisco Pizarro, todos eran bajos a escala actual; sólo Pedro el Grande era grande, un gigante. Los esqueletos de los hombres del navío sueco Vasa, hundido en el siglo XVII, dan una estatura promedio de 1,64 metros. Los muebles del siglo XVIII nos resultan como para niños. Algo tan elemental no era siquiera observado por Marx y creo que casi por nadie.
Marx era un pensador talmúdico, pese a su apariencia secular, y como tal se apegaba a observar y destacar lo que creía que era conveniente a sus ideas preconcebidas. Y esto que afirmo no es novedad; es admitido por los estudiosos. Creo que lo más grave es que no leyó, si es que alguien lo lee, al más grande economista clásico liberal: a Jean-Baptiste Say. Marx conocía bien la obra de Adam Smith, pero no la culminación de su escuela económica, una generación después, con Say. Si hubiese leído con atención, hubiese sabido, sin lugar a dudas, que su teoría de la plusvalía con el empobrecimiento crónico de los asalariados era caduca ya cuando la escribió.
Los marxistas han evitado estudiar "El Capital", porque es una obra que linda con ser incomprensible. Francis Wheen, el nuevo biógrafo de Marx, ha destacado que no hubo edición inglesa del "Capital" mientras Marx vivió y que hasta el día de hoy la gente educada anglosajona se niega a leer esta obra. El filósofo Karl Popper, que es el único que ha producido Alemania desde Kant que merezca este calificativo tomado en serio, escribió que él "no podía decir si es que Marx escribió sinsentidos o no, ya que las `leyes de hierro" del desarrollo capitalista no son más que profecías históricas incondicionales, tan vagas y resbalosas como los cuartetos de Nostradamus". Tal como afirmó Popper, las tales leyes económicas marxistas no son científicas, empero hay que darse un poco más de trabajo y escribir puntualmente. La Universidad Mayor de San Simón, siempre generosa conmigo, en su periódico ha publicado un pequeño trabajo mío donde reseño lo dicho por David Ricardo y cómo fue retrucado por Say respecto al principio r cardiano tan recordado por Marx. El biógrafo Wheen, bastante impreciso, hace recuerdo lo que considera aciertos de Marx, como lo que escribió sobre el mercado mundial, las multinacionales, los ciclos económicos, etc., sin mencionar que era del saber de su tiempo aunque Marx haya sido un mejor expositor que otros. Wheen hizo recuerdo que el economista Samuelson ha recomendado olvidar la obra de Marx porque el proletariado no se ha empobrecido como predijo. Pero insisto: no debe desestimarse sin mayor erudición, porque en todo hay que cribar y separar el grano de la paja.
Y como Popper, el nuevo biógrafo de Marx sostiene que "El Capital" no es una hipótesis científica ni un tratado de economía. Así se expresó el propio Marx en carta a Engels: "Ahora, en lo tocante a mi trabajo, te diré la llana verdad sobre él... Cualesquiera sean las limitaciones que tengan, la ventaja de mis escritos es que son un todo artístico...". Claro, ¡lo importante es el tono, la dicción del profeta! La verdad es secundaria.