Salamanca | Ap.- El rey Juan Carlos inauguró ayer la XV Cumbre Iberoamericana con una exhortación a consolidar estos encuentros hasta dar al bloque "la más amplia proyección internacional".
"Iberoamérica puede y debe desempeñar un papel más relevante en el mundo actual", dijo el monarca español al inaugurar la cumbre, un proceso que se inició por gestión suya en Guadalajara, México, en 1991, en vísperas del 500º aniversario del descubrimiento de América.
La cumbre de Salamanca tiene como uno de sus tres temas más importantes justamente la proyección internacional de la comunidad que conforman sus 22 miembros: 19 de las Américas más España,Portugal y Andorra de Europa.
Los otros temas se refieren a los actuales retos socio-económicos, incluyendo el examen de un plan para canjear deuda por educación, y el debate del problema de la inmigración.
Consolidación
No se adelanta, sin embargo, acuerdos en detalle sobre la agenda al concluir la cumbre hoy sábado. Esa búsqueda está a cargo de Enrique Iglesias, quien dejó su cargo de presidente del Banco Interamericano de Desarrollo en Washington el mes pasado para aceptar el de secretario general del proceso iberoamericano.
Juan Carlos, inaugurando por segunda vez una de esas cumbres, ya que lo hizo en Madrid en 1992, dijo que a partir de Salamanca el proceso tendrá una secretaría general que, con la dirección de Iglesias, ayudará a consolidar el camino andado hasta ahora.
"Iberoamérica debe saber proyectarse cada vez con más fuerza", dijo en la ceremonia realizada en el edificio de la histórica Universidad de Salamanca. "Son muchos los millones de personas que anhelan resultados de estas cumbres".
La cumbre de Salamanca ha sido considerada por los asistentes como el punto de rebote del proceso iberoamericano que había tocado fondo el año pasado en San José, Costa Rica, a la cual no asistieron siete de sus 21 presidentes.
En la actual reunión, en la que el principado de Andorra fue formalmente incorporado, no están presentes cinco: Guatemala, El Salvador y Nicaragua, por la emergencia dejada por el huracán Stan; Ecuador, por motivos políticos internos, y Cuba, que al parecer retrocedió ante las versiones de que el presidente Fidel Castro iba a ser coincidentemente denunciado por activistas en una corte española por violaciones de los derechos humanos.
Secretario General de la ONU brinda primer reconocimiento
Como un buen indicio del primer reconocimiento a la comunidad iberoamericana, el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, Kofi Annan, aceptó participar en la inauguración. Pero, en su discurso recordó a los gobernantes que todavía en Iberoamérica hay "una terca persistencia de una profunda desigualdad y exclusión". El presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, dijo que 600 millones de habitantes del sistema se merecen "un espacio iberoamericano" que debe ser logrado sobre una "base de confianza".
Enrique Iglesias, otro de los oradores, no habló de sus nuevas funciones sino presentó a los mandatarios un mensaje más bien emotivo diciendo que nació en Asturias, España, que ha hecho de Uruguay su patria y que ha aceptado ahora el cargo "con ilusión y convicción". El presidente de Costa Rica, Abel Pacheco, orador inaugural como anfitrión de la pasada cumbre, pidió a los presidentes "no albergar la idea" de que el trabajo de Iglesias significaba el abandono de los compromisos de cada gobierno.
La cumbre del 2006 se realizará en Uruguay y la de año siguiente en Chile.