Después de estar varios años con un perfil bajo respecto a la actividad política, Carlos Quiroga Blanco decidió lanzarse nuevamente con la candidatura a prefecto de Cochabamba con una alianza entre Unidad Nacional (UN) y la agrupación ciudadana Convergencia Democrática Ciudadana (CDC).
Asegura que no estaba entre sus planes regresar a la política, pero lo hizo sólo porque le pidieron "que salte al ruedo a pesar de que no pensaba hacerlo".
Su familia dice que su gran pasión es la política y que le fue imposible desligarse completamente de esa actividad por lo que el anuncio de su regreso no fue una novedad.
Conservador, algo impaciente, un poco renegón, despistado y con interesantes historias de viajes por el mundo, Quiroga Blanco dice de sí mismo que es una persona "extremadamente sensible" que ha dedicado su vida al estudio y a la política.
Tal vez este factor de su carácter hizo que por ocho años de su juventud siguiera el camino jesuita, aunque no llegó a ordenarse como sacerdote.
"Quise dedicar mi vida desde una perspectiva de compromiso con la gente pobre, transformación de estructuras, justicia social. Ése era el camino que creí que tenía que adoptar y había una conexión estrecha entre mi vocación religiosa y mi vocación política", afirma.
Su sensibilidad aflora también en su capacidad artística y literaria. Licenciado en Letras, toca el piano y ha escrito dos libros.
"Horrores" políticos
A principios de 1970, Carlos Quiroga Blanco empezó con más fuerza su actividad política como uno de los fundadores del Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR) junto con Antonio Araníbar, Alfonso Ferrufino y otros.
"Después, por diferencias ideológicas y políticas, rompimos con el MIR y fundamos el MBL, partido del que decidí tomar distancia cuando decidió llevar como candidato a Manfred Reyes Villa y me dediqué a actividades económicas".
Tras esos embates políticos, Quiroga Blanco eligió una opción que hoy califica "no como un error, sino un horror político", la unión en calidad de independiente al partido Unidad Cívica Solidaridad (UCS). "Creí que se podía recuperar el aspecto popular de la convocatoria que tenía la UCS, pero nada que ver", afirma.
A pesar de haber pasado por varias siglas políticas, el ahora candidato prefectural por UN y una agrupación ciudadana asegura que "he cometido muchos errores, pero no creo haber sido jamás tránsfuga".
Además de su labor como diputado y concejal, Quiroga Blanco recuerda también su paso por el Comité Cívico de Cochabamba, organización que presidió en dos gestiones.
De Mitterrand a Arafat
Como representante de relaciones internacionales del MIR y en su época de exiliado político por la dictadura de Hugo Banzer Suárez, el candidato de UN-CDC viajó por todo el mundo, especialmente Europa y países árabes donde conoció a muchos líderes.
Afirma que tuvo conversaciones con François Mitterrand antes de que sea presidente de Francia y fue amigo personal del político español Felipe González.
"Creo ser uno de los latinoamericanos que más relación ha tenido con Yasser Arafat. He estado dos veces con él en Beirut. Una tercera estuve en Trípoli y una cuarta en Túnez. Es un líder que he admirado mucho", apunta.
En los años del exilio recorrió Europa de cabo a punta y muchos países árabes.
Como miembro de la comisión de programas y proyectos del Centro de Cooperación Belga, en Bélgica, evaluaba proyectos para el África y de esta manera conoció Costa de Marfil, Namibia, Sierra Leona y otras regiones de África.
Silencio y soledad
Carlos Quiroga Blanco puede hablar muchas horas sobre su trayectoria política y académica, pero cuando se trata de sí mismo calla y piensa.
"Qué difícil es hacer una fotografía de uno mismo. A veces ni yo mismo me entiendo, así que quiero ser absolutamente sincero", afirma.
Dice que es desordenado aunque dentro de un orden establecido por él.
Tiene pasión por la música clásica y asegura que le cuesta entrar en los esquemas de las tonadas actuales, a pesar de que tiene un hijo joven y músico.
Casado en dos oportunidades, actualmente está sin compañera y goza de la presencia de sus cinco hijos y tres nietos.
"Definitivamente, tengo mucha sensibilidad, es mi característica combinado con un apego muy grande a una compañera permanente, la soledad", concluye.
PERFIL
Trayectoria académica
Carlos Quiroga Blanco tiene 63 años. Tiene licenciatura en Letras de la Universidad Católica de Lima y obtuvo otra en Filosofía en la Universidad Católica de Ecuador.
Tiene licenciatura, maestría y doctorado en Sociología en la Universidad Católica de Lovaina, en Bélgica, centro de estudios donde también fue asistente.
Por más de 20 años fue docente titular en la Universidad Mayor de San Simón donde fundó el Centro de Estudios Superiores. También dictó clases en la Universidad Católica Boliviana y, temporalmente, en la Escuela de Comando y Estado Mayor del Ejército.
SINGULARIDADES
CINCO HIJOS
El candidato prefectural estuvo casado dos veces y tiene cinco hijos, dos de ellos casados y tres nietos.
La diferencia de edad entre el primero y último de sus hijos es de más de 20 años.
Sus cinco hijos son: Alejandro (33), Carla (25), Pablo (24), María (19) e Ignacio (11).
DE COLOR AZUL
El color preferido de Quiroga Blanco es el azul y se nota porque su preferencia se refleja en la ropa que viste. Su vestuario común incluye siempre alguna prenda de este color.
Es del signo cáncer. Afirma que sólo tiene un vicio, el cigarrillo, que debe dejar pero que aún no puede.