Texto: Katiuska Vásquez Parada
Fotos: Carlos López Gamboa
Las macrófitas participan en la estabilización de la calidad del agua, siempre y cuando se controle su proceso de descomposición
A diario, centenares de aves luchan por su supervivencia en la laguna Alalay al hacer frente a un hábitat cada vez más hostil. La evidente contaminación del lugar, el avance de las construcciones en su playa y los malos hábitos de quienes visitan la zona son las amenazas cotidianas que deben vencer al menos 153 especies de aves, entre residentes y migratorias, relata el biólogo ornitólogo, José Balderrama, de la Universidad Mayor de San Simón (UMSS).
Ibis, patos salvajes, garzas, cormoranes, zambullidores, flamencos rosados, el cuajo, la buellera y la gaviota andina son algunas de las especies que tienen como casa y fuente de alimentación a las cerca de 200 hectáreas de la laguna Alalay, ubicada al sudeste de la ciudad.
En los 10 últimos años la población de pájaros, especialmente migratorios, se ha visto afectada por los cambios en la laguna Alalay. En 1996, se censaron a 4.774 aves migratorias, que correspondían a 30 especies; en 1999, el panorama era distinto, pues, sólo se registraron a 578 aves de 25 especies, según datos de la Coordinadora del Censo Neotropical de Aves Acuáticas en Bolivia.
Pese a la escasez de aves en la laguna, éstas aún transforman el paisaje del sudeste de la ciudad, a principios de cada año. Durante dos meses, es común ver cómo las bandadas de pájaros se posan en los islotes de la laguna urbana o nadan en las zonas con mayor abundancia de peces, algas o insectos. Ahí se alimentan las migrantes para recobrar fuerzas y seguir con su viaje y las residentes para reproducirse y con ello perpetuar su especie. En la laguna, las aves hallan peces, insectos y fitoplantas (algas microscópicas), vitales en su cadena alimenticia, explica José Balderrama.
"La laguna Alalay cumple un papel ecológico importante debido a que es un lugar de anidación, reproducción, alimentación y protección para las aves", afirmó el biólogo. En los últimos años, ese hábitat se ha visto alterado por el aumento de construcciones a su alrededor y la intensa actividad humana que se realiza a su alrededor.
Los constantes incendios registrados en la laguna, en 2001, eliminaron al menos cuatro hectáreas de totorales disminuyendo con ello la vegetación nativa que las aves utilizaban para hacer sus nidos. La desaparición de la vegetación ocasionó que la presencia de aves migratorias disminuya.
La laguna Alalay es un embalse que fue construido para regular las crecidas del río Rocha. Luego se utilizó para regadío. En el último tiempo, se estableció su importancia como reserva de alta diversidad de aves y como un interesante componente paisajístico, según estudio realizado por la unidad de Limnología y Recursos Acuáticos.
Las causas para el descenso de la población aún no han sido establecidas con precisión debido a la falta de una auditoria ambiental, según organizaciones ambientales que demandan un estudio.
LAS DEMANDAS
El Comité de Defensa Ambiental de Cochabamba (Codac) prevé solicitar una auditoria técnica ambiental al Ministerio de Desarrollo Sostenible.
El Codac expresó su desconfianza sobre los últimos informes que presentó la alcaldía Cercado debido a que se menciona a la misma cantidad de especies, cuando cada vez se observa una menor presencia de aves en la Laguna Alalay.
La demanda de una auditoria ambiental ante el Ministerio surge a raíz de la negligencia que el Municipio y la Prefectura han demostrado para realizar una evaluación del estado de la reserva de Alalay.