Tiburcio Lozano, el albañil que perdió el brazo y oreja izquierdos al ser atacado por una jauría de perros, precisa de la solidaridad de la población y de las instituciones para consolidar su mejoría.
Entre los medicamentos que necesitan están las gentamicinas, sueros fisiológicos, klosidol, ciproval de 200 miligramos y vendas de 15 centímetros.
Su familia también necesita de apoyo, ya que su economía se ha visto trastocada por la ausencia del padre.
Severina Ajata, esposa de Lozano, es quien lleva ahora las riendas de la economía familiar con mucho esfuerzo, ya que su única fuente de ingresos es la venta en una tienda en la calle 16 de Julio y Heroínas.
Ahora que se va sintiendo mejor, aunque el peligro de una recaída está siempre presente, Lozano se preocupa por su futuro y por cómo lograr sostener económicamente a su familia. Hace algunas semanas, la depresión de "quedar como un estorbo" había hecho que el albañil incluso deseara la muerte.
El jefe de salud mental del Complejo Viedma, Fernando Leguizamón, dijo que una parte fundamental en la recuperación de Lozano es que le den trabajo. De lo contrario, corre el riesgo de caer nuevamente en una depresión.
Una vez cicatrizadas sus heridas, Lozano necesitará ayuda para la rehabilitación física, cirugías plásticas y una prótesis del brazo perdido.
Quienes quieran solidarizarse con Lozano y su familia pueden acudir a la habitación 241 del hospital Viedma en horarios de visita.