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El brote de fiebre amarilla cobró a su séptima víctima mortal en dos brotes epidémicos. Una mujer de 36 años oriunda de Punata pereció con el diagnóstico clínico del mal tropical al no poder superar una fase crítica de la enfermedad luego de ser transferida del hospital de Punata al Viedma, informó personal de salud.
La paciente pasó sus últimas horas inconsciente y aquejada por hemorragias que intentaban ser controladas por una especie de sonda. La mujer fue internada el 10 de febrero y falleció al día siguiente. Entre sus antecedentes figura que antes de enfermarse estuvo en Chapare. Aún se esperan los resultados de laboratorio del Servicio Nacional de Enfermedades Tropicales, que funciona en Santa Cruz.
Con el deceso de la paciente suben a siete las personas que han muerto a causa de los dos últimos brotes de fiebre amarilla que se registraron entre 2005 y lo que va de 2006. A ello se suman cuatro pacientes que superaron el mal y otros cuatro casos sospechosos, de acuerdo a los datos del Sedes.
Los brotes de fiebre amarilla coinciden con la época de lluvias de la zona tropical. El último brote de fiebre amarilla, que comenzó a principios de 2006, ha cobrado la vida de cuatro personas: tres hombres y una mujer. Las víctimas tienen en común no haber contado con la vacuna contra la enfermedad y haber ingresado temporalmente a Chapare.
Los pacientes que no soportaron el mal tropical contrajeron la fiebre amarilla, transmitida por los mosquitos selváticos, en las comunidades Parotani e Illimani, ubicadas en la zona de Entre Ríos, cerca de la frontera con Santa Cruz.
Las demás víctimas que se presentaron a principios y fines de 2005 surgieron en Munaipata, Chipiriri y Villa Ingavi, localizadas en Villa Tunari, según informaciones del Sedes.
Ante la persistencia del brote de fiebre amarilla, el Sedes mantiene el estado de emergencia sanitaria. Dos brigadas de 12 personas fueron enviadas por 15 días a Chapare para que se aboquen a vacunar a la población dispersa en las regiones más aisladas del trópico y que estén cercanas a Beni y Santa Cruz, informó el director del Sedes, Jimmy Montaño del Granado.
Por la emergencia, también se vacuna a la gente que se traslada al trópico en la terminal de flotas a Chapare. A diario, se aplican unas 50 dosis en este sector y se les entrega el carnet de control a los beneficiarios de la vacunación.
LA EVOLUCIÓN
El mayor brote de fiebre amarilla se registró en 1997 con 43 enfermos, de los cuales fallecieron 31.
En 2000, no se presentó ningún caso y, por el contrario, la vacunación alcanzó al 82 por ciento de la población. En 2001, surgió el primer enfermo y se vacunó al 43 por ciento de la gente.
En 2002, se registraron dos casos y se inmunizó al 95 por ciento de los habitantes.
En 2003, los enfermos subieron a cuatro y se vacunó al 41 por ciento.
En el 2004, se presentaron cuatro casos y en 2005, tres. En 2006, hasta el momento, se registraron cuatro casos.