Buenos Aires | Argentina.- Reuniones, llamadas de teléfonos incesantes rompieron la rutina de la Embajada de Bolivia en Argentina. Durante la mañana del miércoles se reunieron el saliente Embajador Arturo Liebers con el ministro del Interior de la Argentina, Aníbal Fernández quien le expresó que se dispuso la ayuda necesaria para esclarecer el caso de Beimar Mamani.
Al finalizar la reunión Fernández, le dijo a la agencia oficial Telam: "En Argentina no hay lugar para la xenofobia y la discriminación. Tenemos un compromiso con el pueblo y el Gobierno de Bolivia y también con las colectividades bolivianas en el país, que son muy importantes", señalaba el ministro, y resaltó la nobleza de la familia al permitir la donación de los órganos de Mamani.
Y agregaba "esta muerte en manos de estas bestias que son contratadas para ejercer la fuerza para demostrar que son los reyes de la noche".
Advirtió que Argentina no es un país cualquiera, ya que aquí no se condena a nadie ni por portación de cara ni por su condición social, enfatizaba el hombre de confianza del presidente Néstor Kirchner.
El ministro, ya anticipaba que la policía tenía identificado a los tres agresores.
Por la tarde, Fabiana Palmaghini, jueza de Instrucción de la causa libró la orden de captura para los autores de la golpiza de Beimar, hasta el cierre de esta edición se esperaba dar con el paradero de esos tres patovicas.
Mientras esto sucedía, los vecinos y familiares de Beimar, -en medio de un calor agobiante de 33° C- salieron a cortar la avenida Cruz y Perito Moreno del Bajo Flores en Capital Federal, en señal de protesta. Pedían la clausura del boliche Fantástico Bailable y la detención de los culpables del fallecimiento de Mamani, ocurrida después de cuatro días de agonía.
Por la tarde, también se produjo otra reunión, esta vez fue en la Cancillería argentina, el encuentro fue entre el encargado de Negocios de la Embajada de Bolivia, William Torres, el ministro Consejero, Erwin Gutiérrez y el subsecretario de Política Latinoamericana de la Cancillería, Leonardo Franco, quien recién arribaba a Buenos Aires, procedente de Bolivia. Franco expresó que el canciller Jorge Taiana, dispuso que uno de los asesores jurídicos de su dependencia siga detalladamente el caso.