La Paz, 15 feb (ANF-VIS).- Este miércoles, llegó a su fin la catequesis de salmos y cánticos en la audiencia general iniciada por el Papa Juan Pablo II, asegura su sucesor Benedicto XVI al recordar que estos "constituyen la trama fundamental de la oración de la Liturgia y de las vísperas".
"Llegados al final de esta peregrinación a través de los textos, similar a un viaje en el jardín florecido de la alabanza, la invocación, la oración y la contemplación dejamos espacio ahora al cántico que sella toda celebración de las vísperas: el Magnificat".
"Es un cántico que revela la espiritualidad (...) de los fieles que se reconocían "pobres", no sólo en el desapego de cualquier idolatría de la riqueza y del poder, sino también en la humildad profunda del corazón, despojado de la tentación del orgullo, abierto a la irrupción de la gracia divina salvadora", añadió el Papa.
La primera parte del Magnificat es "la celebración de la gracia divina que irrumpe en el corazón de María haciéndola Madre del Señor", explicó el Santo Padre al indicar que el testimonio personal de María "no es solitario e intimista porque la Virgen es consciente de tener una misión que cumplir para la humanidad y su vivencia se inserta en la historia de la salvación".
En la segunda parte, "a la voz de María se asocia toda la comunidad de los fieles que celebra las acciones que Dios ha realizado en la historia, (...) manifestando así cómo se comporta: (...) Él está siempre de la parte de los últimos". A este respecto comenta San Ambrosio: "Esté en cada uno presente el alma de María para engrandecer al Señor; (...) si, según la carne, la Madre de Cristo es una sola, según la fe todas las almas engendran a Cristo".