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Las lluvias no dan tregua a los pobladores asentados cerca de los ríos de Charingo, Khora y Grande (prolongación del Rocha). Las zonas continúan en emergencia debido al desborde de los caudales que han anegado cultivos y sepultado en lodo varias viviendas.
Como consecuencia de las tempestades, unas 10 casas se han desmoronado. Un reporte inicial de Defensa Civil indica que cinco construcciones en Vinto Chico sufrieron el embate de los desbordes. En la zona de Huachaca, de Vinto, otras cuatro viviendas se vinieron abajo por la fuerza de la riada. En Tiquipaya, el agua derribó gran parte de una casa, informó el director de Defensa Civil, Franz Bustamante.
Ayer, una comisión integrada por Defensa Civil y el Centro de Operaciones de Emergencia (COE) se trasladó al valle bajo para verificar las condiciones de las viviendas afectadas por las inundaciones.
El objetivo fue verificar si el derrumbe de las construcciones se debió a los desborde de los ríos o del tiempo que tenían éstas. El COE expresó que la reconstrucción de las moradas depende del informe técnico que se realice en las áreas afectadas.
El COE atribuyó la demora en el envío de ayuda a las cerca de 32 familias afectadas por las inundaciones a la falta de informes de las alcaldías ubicadas en los sectores afectados.
Los municipios perjudicados con las lluvias, Vinto, Sipe Sipe y Tiquipaya, incumplen, según el COE, con el envío de reportes sobre la cantidad de personas en problemas por las lluvias y las necesidades que se tienen.
El COE recordó que las alcaldías son las que intervienen primero en la atención de la emergencia y, en caso de que los medios del municipio sean insuficientes para resolver la contingencia, recién puede tomar parte la Prefectura a través de Defensa Civil y del Centro de Emergencias.
Mientras las instituciones delimitan sus tareas, las familias afectadas por los desbordes quedaron aisladas, perdieron sus cultivos, viven en condiciones insalubres y carecen de víveres y agua apta para consumo, según el recorrido que Los Tiempos realizó a las áreas anegadas.
La gente de los lugares afectados por la invasión del lodo vive en zozobra. La continuidad de la temporada de lluvias es suficiente para que los pobladores estén preocupados porque la inundación persista. Por eso, demandan que las alcaldías y la Prefectura asuman medidas de prevención.
Las familias afectadas piden la construcción de defensivos en los puntos críticos de los ríos, donde el agua amenaza con rebasar su cauce. La gente reclama la dotación de bolsas para llenarlas de arena, para contener el avance del agua.
Informe
Los daños que las tormentas han ocasionado en el valle bajo desde el fin de semana aún son imprecisos. El COE trabaja para cuantificar las consecuencias de las inundaciones para la producción, las familias y la infraestructura pública. La demora en la elaboración de un informe también se atribuye a la falta de un sistema de comunicación entre los municipios y el Centro de Operaciones.