El plan prefectural de desconcentración de la Policía, de forma tal que opere en ocho módulos dotados de cien efectivos cada uno, puede ser positivo para contener la ola delictiva que poco a poco se apodera de la ciudad de Cochabamba.
Iniciativas anteriores en esta misma dirección, alentadas sobre todo por los mandos policiales, no surtieron efecto por carencia de recursos y escasa colaboración de los distritos de la urbe, situación que la Prefectura se propone subsanar destinando determinado presupuesto cuando menos para el arranque del proyecto.
De acuerdo con informes divulgados a propósito, además de los agentes uniformados, los módulos contarán con equipos de comunicación, vehículos, servicios básicos y personal para la atención de incidentes delictivos, de tránsito y desastres, así como el patrullaje por áreas y la prevención con la comunidad.
Es un hecho que la seguridad ciudadana depende no sólo del organismo indicado por ley, sino de la colectividad, por lo que es de esperar que esta vez una labor conjunta y respaldada por la primera autoridad del departamento, se traduzca en un escenario que permita la convivencia pacífica y el normal desarrollo de las actividades de la población, libre de la acción del crimen a manos de bandas de malhechores que hacen gala de su impunidad.