Londres | Agencias.- Los sangrientos atentados del 7 de julio en Londres cometidos por jóvenes suicidas con pasaporte británico y que al parecer vivían vidas normales en el seno de sus comunidades envía la inquietante señal de que "el enemigo está dentro", dijo ayer el musulmán y diputado laborista británico Shahid Malik.
Al mismo tiempo advirtió que la comunidad musulmana debe hacer frente a esa dura realidad y tratar de atajarla antes de que sea demasiado tarde.
"Tenemos que aceptar que es preciso parar a los venenosos predicadores de la violencia y el odio en nombre del Islam, por pocos que sean", afirmó Malik, según el cual ello significa impedir que sigan manipulando a jóvenes "impresionables y vulnerables".
Entretanto, el jefe de la policía de Londres instó ayer a los musulmanes a superar la consternación originada por los atentados de la semana pasada y a incorporarse a la lucha contra el terrorismo.
El comisionado de la policía metropolitana, Ian Blair, dijo ante una reunión convocada en la mezquita de Minhaj-ul-Quran que "no es la policía, no son los servicios de inteligencia los que derrotarán el terrorismo, son las comunidades las que derrotarán el terrorismo".
También ayer, familiares y amigos de la joven musulmana Shahara Islam, fallecida en los atentados del pasado día 7 en Londres, se despidieron ayer de ella en el primer funeral por una víctima de los cruentos ataques terroristas.
Con tan sólo 20 años, Islam fue una de las 14 víctimas mortales de la explosión de un artefacto en el autobús urbano de la línea 30 que fue objeto de los terroristas a su paso por la plaza de Tavistock, en el céntrico barrio de Bloomsbury.
La joven, oriunda de Londres y cuya fotografía ha copado las portadas de la prensa británica, fue enterrada en una ceremonia privada.
En un comunicado, su familia habló de "una bella joven" que se encontró en el lugar erróneo en el momento equivocado. "Era londinense, británica y, sobre todo, una musulmana de verdad, orgullosa de serlo", reza la nota de sus allegados.
Islam, empleada en un banco, se dirigía el pasado día 7 al trabajo cuando el techo del autobús en el que viajaba voló por los aires por la explosión de una bomba.
Por su parte, la familia del presunto terrorista suicida que hizo explotar una bomba en ese autobús se declaró ayer "destrozada" por la tragedia y aseguró que "no tenía conocimiento de las actividades" de su hijo.
"Habríamos hecho todo lo que hubiéramos podido para detenerle", dijo en un comunicado la familia de Hasib Hussain, de 18 años y británico de origen paquistaní.