La Paz y Londres | Agencias.- Los países más ricos del mundo (G-8) condonaron al país su deuda externa situada en por lo menos 2.000 millones de dólares, informó el ministro de la Presidencia, Iván Avilés, quien adelantó que estos recursos serán destinados, principalmente, a cubrir el déficit fiscal.
"Hay una información del Ministro de Hacienda (en sentido de) que ha habido una condonación de la deuda externa; la cifra concreta se la va a ajustar cuando se haga la conciliación respectiva pero la estimación es que por lo menos unos 2.000 millones de dólares estarían condonados", dijo.
El G-8, mediante los brazos operativos del Banco Mundial (BM), Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Fondo de Desarrollo Africano, decidieron condonar la deuda de 18 naciones, entre ellas Bolivia, que asciende a más de 40.000 millones de dólares.
Las condiciones para acceder a este beneficio son cumplir con políticas estatales por la transparencia pública, el desarrollo económico, lucha contra la corrupción y la pobreza, ofrecer estabilidad jurídica y macroeconómica a inversiones nacionales y extranjeras, además del crecimiento del sector privado.
El ministro de la Presidencia adelantó que estos recursos económicos pueden ajustar el Presupuesto General de la Nación o ser destinados a "otras aspiraciones que son legítimas no sólo electorales sino de proyectos que son urgentes".
Sin embargo, sostuvo que "el alivio de la deuda lo que hace es cumplir, ayudarnos a cumplir un aspecto básico que es eliminar, reducir por lo menos, del déficit fiscal" y recordó que uno de los objetivos de la actual administración es trabajar en este aspecto macroeconómico.
El control del déficit fiscal es "una de las metas que se ha propuesto este Gobierno y que se mantiene como consigna para evitar el incremento de gastos y procurar, ciertamente un manejo más racional de los recursos tanto internos como externo. La idea básica por lo tanto es reducir el déficit fiscal", adelantó.
Bolivia logró beneficiarse los pasados años, bajo la fórmula del HIPC, con la condonación de alrededor de 1.500 millones de dólares de su deuda externa. Estos recursos económicos se condonaron bajo la fórmula de no honrarlos a los países acreedores, sino destinarlos a la lucha contra la pobreza.
Los recursos condonados fueron entregados a los municipios del país en función a índices de pobreza y población.
El ministro de Hacienda, Luis Carlos Jemio, en pasados días, informó que la condonación de deuda de los ocho países más industrializados del orbe (G-8) ayudará a reducir el déficit fiscal del país que este año está previsto en un 5,2 por ciento.
Con este beneficio, el stock de la deuda pública externa boliviana se reducirá en más de 2.000 millones de dólares. De ese monto 1.748,6 millones de dólares corresponden a obligaciones con el BM y 306 millones de dólares a deudas con el FMI.
PROPONEN ENDURECER LAS CONDICIONES
Un grupo de pequeños países de la Unión Europea pretende endurecer las condiciones para cancelar el cien por ciento de la deuda exterior prometida por el G8 a 18 de las naciones más pobres del mundo.
Su propuesta de que antes de concederles ese beneficio, el Fondo Monetario Internacional (FMI) vigile que cumplan las políticas recomendadas, modifica el plan inicial al introducir nuevas barreras.
Según el plan del G8, los países pobres que han cumplido en el pasado los criterios del FMI y del Banco Mundial para la condonación de su deuda se beneficiarían inmediatamente de esa medida sin otras condiciones.
Sin embargo, Willy Kiekens, que representa a Bélgica, Austria y Luxemburgo en la dirección ejecutiva del FMI ha propuesto una condonación por etapas.
De esa forma "se permitiría al Fondo mantener diálogos activos sobre política económica con los países pobres, vigilar de cerca sus políticas y brindarles apoyo financiero por fases a condición de que cumpliesen las políticas adecuadas", señaló Kiekens.
Ese tipo de políticas implican por lo general la fijación por el Gobierno beneficiario de objetivos fiscales y monetarios y a veces incluyen medidas como privatizaciones y liberalización del comercio, algo que critican las organizaciones no gubernamentales porque viola la soberanía de los países pobres.