Relatan los historiadores que los revolucionarios del 16 de julio de 1809 aprovechando la procesión de la Virgen del Carmen se levantaron contra las autoridades españolas y proclamaron la independencia americana. Sin profundizar en el significado de ese hecho histórico, Murillo y sus compañeros cumplieron con el refrán que dice "A Dios rogando y con el mazo dando".
Siguiendo el itinerario marcado por mis antecesores, haré lo mismo que ellos, o sea que diciéndole a mi mujer que hoy asistiré a la procesión de la Virgen del Carmen, depondré a las autoridades españolas que hoy dominan mi hogar y recitaré mi proclama revolucionaria, "hasta aquí hemos soportado una especie de destierro en el seno mismo de nuestra patria...".
En busca de la dirección correcta de la Virgen del Carmen, tuve que llamar al Obispo paceño, Monseñor Gonzalo Del Castillo para poder hallar a la principal imagen de la Virgen que protagonizó en cierta manera de la revolución juliana, explicándome mi viejo amigo que ella se venera en la Iglesia del Carmen, en la esquina de las calles Ballivián y Colón, y que hoy saldrá en procesión hasta la Catedral Metropolitana donde recibiría los honores correspondientes del pueblo y las autoridades.
Me dijo el Obispo Castrense que ésta es la imagen que actuó en la revolución de 1809 aunque hay otras imágenes que se veneran en diferentes templos paceños, informándome además que esta Virgen es llamada también "la linda" y ostenta el Grado de Generala de las fuerzas Armadas aunque sin sueldo ni jubilación.
Le pedí a mi esposa que me acompañara a la procesión, pero se negó cortésmente argumentando que ella es devota de la Virgen del Pilar y no es pasa-pasa como yo que coqueteo al mismo tiempo con la Virgen de Urkupiña, la Virgen de Cotoca y la Virgen del Socavón, respondiéndole que yo quiero a la Virgen del Carmen por haber ayudado a los revolucionarios de julio, aunque también quiero a las otras y hasta bailo con ellas cuando llegan sus fiestas.
Estoy convencido de que la revolución del 16 de julio no habría triunfado sin la actuación de la Virgen del Carmen que congregó a las autoridades de La Paz y hasta al Obispo mismo, detalle que no escapó a los planes patrióticos de los revolucionarios encabezados por Don Pedro Domingo Murillo, y hoy no puedo menos que aplaudir esa maniobra estratégica que me pareció genial.
Hoy, todos los paceños gritan loas y lanzan vítores a Murillo y sus compañeros, olvidándose de la Virgen del Carmen que guardó el secreto de los conspiradores paceños ante las autoridades coloniales, guiñó uno de sus ojos a Pedro Domingo Murillo para decirle que había llegado la hora de la insurrección, y dejó que las autoridades episcopales la sacaran a pasear en procesión por ser el día de su fiesta para que los patriotas cumplieran con sus planes libertarios.