Roma | Ap.- El primer ministro Silvio Berlusconi llamó ayer al presidente estadounidense George W. Bush y le dijo que Italia desea retirar a sus fuerzas de Irak lo más pronto posible, probablemente a partir de septiembre, informó la oficina del mandatario italiano.
Berlusconi dijo que el retiro gradual dependería de las condiciones de seguridad en Irak, y sería analizado con el gobierno iraquí y con otros países que participaron en la invasión. La llamada telefónica se produjo un día después de que el funcionario anunció en un programa de comentarios en televisión que Italia comenzaría a retirar a sus 3.000 soldados de Irak a partir de septiembre si las condiciones de seguridad lo permitían.
El anuncio fue recibido con beneplácito por la oposición centro-izquierdista italiana, que se opone a la guerra. "Ya era hora, más vale tarde que nunca", dijo el líder opositor Romano Prodi, ex primer ministro y ex presidente de la Comisión Europea. "Es la consecuencia lógica de una decisión equivocada", dijo Prodi, según lo citó el diario La Repubblica.
Parlamento
En Bagdad, el primer parlamento iraquí libremente elegido inició ayer sus deliberaciones tras ser escuchadas varias explosiones, al parecer debido a un ataque insurgente. Los 275 miembros del parlamento, elegido el 30 de enero, se reunió en un auditorio en medio de intensas medidas de seguridad en la llamada Zona Verde, vigilada por varios helicópteros estadounidenses.
Al ser escuchadas las explosiones sonaron las alarmas antiaéreas, al parecer debido a un ataque con morteros.
El presidente del tribunal supremo iraquí Medhat al Mahmoud tomó el juramento a los diputados reunidos y el encuentro fue concluido. Será reanudado pero las autoridades no indicaron cuándo.
"Debemos saber que no hay ganadores ni perdedores entre nosotros. O ganamos todos, o perdemos todos", dijo el presidente interino Ghazi al-Yawer, un suní. "Unamos nuestros objetivos, sin consideración de los medios", añadió.
El mando militar estadounidense dijo que dos proyectiles de mortero cayeron dentro de la zona, pero no causaron heridos. Se produjeron por lo menos seis explosiones, que provocaron columnas de humo blanco vistas desde varios centenares de metros del edificio en el que se reunió la asamblea.
Muertos en cárceles
En Washington, se informó oficialmente a la Ap que por lo menos 108 personas han muerto en cárceles estadounidenses en Irak y Afganistán, en la mayoría de los casos bajo circunstancias violentas. De los fallecidos, 26 fueron interrogados y posiblemente abusados por el personal estadounidense.
Las cifras, mayores que las difundidas anteriormente, incluyen algunos casos investigados por el ejército, la armada, la CIA y el Departamento de Justicia.
El Pentágono nunca facilitó datos de los prisioneros capturados en Irak y Afganistán, y la cifra de 108 muertos está basada en información suministrada por el ejército, la armada y funcionarios gubernamentales.
Para los grupos activistas de los derechos humanos, esas muertes son una clara ilustración de una conducta. "Pese a los informes de los militares sobre las muertes y abusos de detenidos, es increíble que nuestro gobierno sigue pretendiendo que lo sucedido es obra de unos cuantos soldados desobedientes", dijo Anthony Romero, director ejecutivo de una organización de derechos humanos.
Entre esas muertes de prisioneros, por lo menos 26 han sido investigadas como homicidios delictivos que involucraron el abuso de prisioneros. Otras 29 fueron atribuidas a causas naturales o accidentes. 22 fueron atribuidas a ataques con morteros lanzados por los insurgentes el 6 de abril del 2004 contra la prisión iraquí de Abu Ghraib. 20 fueron atribuidas a "homicidios justificables", es decir, casos en que los investigadores consideraron que los soldados estadounidenses utilizaron apropiadamente la fuerza máxima, principalmente contra reclusos amotinados, conatos de fuga o amenazas a otros prisioneros.