Con prudente anticipación, la Dirección de Medioambiente de la Alcaldía de Cochabamba ha anunciado una campaña educativa contra las fogatas y fuegos artificiales que se encienden con motivo de la festividad de San Juan, produciendo desarreglos atmosféricos que afectan la salud de la población.
Paralelamente, la repartición citada informó que aplicará en todo su rigor la ordenanza municipal que prohibe la venta de dichos fuegos entre el 20 y 27 de junio, en vista de su contribución al enrarecimiento del ambiente y del peligro que representan para quienes los manipulan, sobre todo tratándose de menores de edad.
Ambas medidas merecen el apoyo de la sociedad, que debiera estar siempre presta a desechar tradiciones que le resultan dañinas, en vez de aferrarse a ellas como suele suceder.
En este sentido, lo más probable es que la campaña contra las fogatas encuentre eco favorable en los distintos barrios de la urbe.
La detención del expendio de fuegos artificiales, por su lado, dependerá de la firmeza de los guardias municipales, dada la costumbre de los comerciantes de presionar con el pretexto de que el siguiente año cambiarán de mercadería, lo que no ocurre y más al contrario, la oferta de esos materiales crece en cantidad y variedad.