San Pablo | EFE y AP.- El empresario acusado de hacer los sobornos en un escándalo de compra de votos en el Congreso de Brasil dijo el viernes, en una nueva versión, que sus compañías fueron usadas para apoyar financieramente al Partido de los Trabajadores (PT) de Lula da Silva.
Mientras que el ex tesorero del PT, Delubio Soares, aceptó que las campañas del partido se manejan con una "contabilidad paralela"; es decir, pagadas ilegalmente.
En una entrevista exclusiva con Globo TV, el ejecutivo en publicidad, Marcos Valerio Fernandes, señaló que Soares le pidió "personalmente" que hiciera varios préstamos para ayudar al partido gobernante, agobiado por las deudas.
Sin embargo, negó que el apoyo financiero tuviera nada que ver con presuntos sobornos a congresistas a cambio de sus votos en una ley crucial.
"Entre el 2003 y el 2004, mis compañías hicieron varios préstamos y le pasaron el dinero al Partido de los Trabajadores... por sus dificultades financieras", dijo Valerio. "Pero nunca hubo una relación con las acusaciones de pagos mensuales (a los legisladores)".
En su testimonio que presentó la semana pasada ante un comité del Congreso, Valerio omitió decir haber estado involucrado directamente con apoyo financiero al Partido de los Trabajadores o a cualquier otro partido.
Contabilidad paralela
El ex tesorero Delubio Soares informó ayer a la prensa local que el PT usa una contabilidad paralela en sus campañas electorales.
Soares, que a comienzos de este mes dejó el cargo acorralado por las denuncias de corrupción en el seno de ese partido, hizo la revelación en una declaración voluntaria presentada el viernes, ante la Procuraduría General de República, en Brasilia.
En su testimonio ante los procuradores, Soares contó que las campañas del PT en todo el país fueron financiadas de manera ilegal con recursos provenientes de una contabilidad paralela que no pasó por el control de la Justicia Electoral.
Soares no dio nombres de candidatos que recibieron dinero ilegal para sus campañas y dijo que fueron "todos".
De acuerdo con el ex tesorero, la única campaña que no tuvo contabilidad paralela fue la de las elecciones presidenciales de 2002, que llevó a Lula al poder.