El abogado René Blatmann, uno de los principales gestores del Nuevo Código de Procedimiento Penal (NCPP) --cuando no su único autor--, ha pedido tiempo para que la norma eche raíces en Bolivia, además de sostener que los linchamientos se producen en comunidades pequeñas sin acceso a la justicia.
Para respaldar sus opiniones, el ahora miembro de la Corte Penal Internacional con sede en La Haya, dijo que éste tribunal tardó medio siglo en establecerse, pero olvidó que los ajusticiamientos por mano propia están a la orden del día y ocurren en ciudades tan importantes como Cochabamba; no sólo en poblaciones aisladas.
Como es de dominio público, la permisividad del NCPP ha hecho que los delincuentes tarden más en ingresar a las cárceles que en salir de ellas, resultando por eso mismo sorprendente que el asesino de la niña Estéfani en La Paz, atrapado el viernes, no hubiese recobrado todavía su libertad.
Si a esta normativa de inspiración quizá en los antepasados suizos del nombrado jurista se suman los atavismos de una gran porción de nuestra sociedad, la crisis económica y, por si no fuera suficiente, la cada vez más vigente justicia comunitaria, fácil es inferir que necesitaremos un siglo o acaso más para parecernos en algo a los europeos.
Menos mal que personaje así alejado de la realidad nacional admitiera la necesidad de introducir ciertas reformas a su obra estrella...