La pérdida de un patrimonio de biodiversidad como el Madidi, sería una noticia trágica no sólo para los bolivianos, sino para la humanidad entera, puesto que la Tierra perdería irremediablemente grandes extensiones de bosques tropicales, áreas verdes cruciales para combatir el cambio climático y el recalentamiento del planeta
Una petición al Gobierno de un sector campesino del norte paceño ha activado las alarmas de los grupos ecologistas en Bolivia. Se trata de la solicitud de anulación del estatus de área protegida del Parque Madidi, uno de los últimos refugios de vida silvestre a nivel mundial.
Con una extensión de alrededor de 2 millones de hectáreas, el Madidi alberga a 6.000 especies vegetales, alrededor de 1700 vertebrados y 867 tipos de ave, además de una variedad de vida que aún no ha sido clasificada por la ciencia.
Una eventual anulación de la condición de área protegida del Madidi, podría desatar un proceso inmediato de colonización que sería devastador para este santuario natural, dado que la aplicación de un desarrollo sostenible es por ahora un argumento sin base sólida en el país. La invasión a este espacio -custodiado ancestralmente por etnias como los mosetenes, lecos, taromas, josesanos, entre otras-, podría dar lugar a serios conflictos entre nuevos colonos, ávidos sin duda de beneficiarse de recursos naturales intocados por el desarrollo industrial.
A lo largo de la historia nacional, los gobiernos de turno han mostrado sus limitaciones para gestionar los recursos naturales del país, en base a la lógica de que es la ciudadanía la principal beneficiaria de cualquier económico basado en la explotación y depredación de la riqueza natural.
La pérdida de un patrimonio de biodiversidad como el Madidi, sería una noticia trágica no sólo para los bolivianos, sino para la humanidad entera, puesto que la Tierra perdería irremediablemente grandes extensiones de bosques tropicales, áreas verdes cruciales para combatir el cambio climático y el recalentamiento del planeta.
En ese marco, el mecanismo de los Bonos Oxigeno garantizaría un ingreso de divisas con la conservación del Madidi, además de los ingresos por el ecoturismo, que ha hecho del Parque el tercer destino preferido en Sudamérica.
Existen por lo tanto, suficientes razones para que el Gobierno persista en la conservación de esta área protegida y no ceda a peticiones basadas en impulsos de corto plazo, carentes de una visión responsable sobre el medio ambiente que heredarán las futuras generaciones de bolivianos y bolivianas.
El argumento, de reprochar a las grandes naciones industrializadas de haber devastado con su desarrollo gigantescas regiones de la Tierra, no puede ser el justificativo para comenzar el proceso de demolición de la grandiosa biodiversidad del Parque Madidi. En todo caso, con la exigencia de la compensación en divisas a las naciones más contaminantes del mundo, se puede garantizar la conservación de un tesoro natural que, cada día que pasa, tendrá más valor ante el sistemático e irrefrenable deterioro del entorno natural en el mundo.