Una opción de contacto para peleas amateur, generalmente, son jóvenes o adolescentes que pasean a su perro de raza o a un animal que a simple vista posee las características básicas para pelear. La propuesta inicial es un enfrentamiento amistoso que determina si el individuo eventualmente podría tentarse por una suma razonable que permitiría un espectáculo más concurrido.
Pero como los perros de pelea ya se conocen en el medio, el organizador de los encuentros establece los contactos en base a las cantidades de dinero disponibles que aportan los propios dueños, sumas que siempre oscilan entre los 100 y 800 bolivianos o más, dependiendo de la confianza que se tiene en el animal.
Lo usual es recoger perros de la calle que no necesariamente son perros de guardia, pero sí grandes y fuertes que se utilizan como "sparrings", un perro adversario sin experiencia.
Sin embargo, cualquier perro criollo puede ser utilizado con tal fin porque el objetivo es someterlo al dominante para reforzar la autoestima del can de pelea. Pocos o ninguno de los "sparrings" sobrevive y su muerte suele ser sumamente dolorosa.
Otras modalidades un poco más ortodoxas consisten en entrenar al perro haciéndolo tirar de pesados fardos, correr a la par de motocicletas y ejercitar la mordida con generosos trozos de carne fresca de vacuno que le sirven simultáneamente de alimento.
Los sitios eriazos son los puntos preferidos como locación para las rutinas de entrenamiento, pero también se aprovechan gimnasios alejados y poco concurridos porque los espejos al reflejar la propia imagen hostil del can exacerban su agresividad.
El consumo de anabólicos es una práctica habitual desde cachorros, con la idea de que se vean más fuertes y se desarrolle su musculatura en paralelo al crecimiento.