La Paz | Efe.-
El presidente de Bolivia, Evo Morales, se comprometió ayer a reducir los cultivos de coca excedente en la zona central de Chapare y aplicar una política de "cocaína cero", en un encuentro con el embajador de Estados Unidos, David Greenlee.
Morales y su vicepresidente, Álvaro García Linera, celebraron una prolongada reunión con el diplomático en el Palacio de Gobierno de La Paz para analizar la política antidroga que aplicará la nueva administración boliviana.
El Mandatario, que llegó al poder catapultado por los sindicatos de productores de coca de Chapare, en el departamento de Cochabamba, señaló al término del encuentro que los campesinos erradicarán de forma voluntaria o con la ayuda de la fuerza antidroga los cultivos excesivos de la planta en esa zona.
La hoja de coca tiene en Bolivia usos culturales y medicinales ancestrales pero también se destina de forma ilegal a la fabricación de cocaína.
Según Morales, las plantaciones excedentes son las que están por encima del "cato de coca", una medida equivalente a una superficie de 40 metros por 40 metros, por afiliado al sindicato cocalero.
Explicó que esta fórmula por afiliado permitirá una reducción voluntaria de cultivos, aunque no precisó en qué volúmenes.
A fines de 2004, los productores de coca de Chapare pactaron con el entonces presidente Carlos Mesa el cultivo "de un cato de coca por familia", para tener un total de 3.200 hectáreas sembradas en la zona, un acuerdo que el Gobierno de EEUU no respaldó.
Según Morales, ese acuerdo tuvo como efecto la pacificación de Chapare donde no volvió a registrarse "ni un muerto, ni un herido, ni un bloqueo de caminos, ni una marcha".
También sostuvo que los cocaleros han decidido oponerse a que otros sectores campesinos ingresen al parque central Carrasco, aledaño a Chapare, para aumentar los cultivos de esa planta, algo que pretendían hacer el mes pasado.
En la reunión con el embajador Greenlee, agregó Morales, también hubo una "enorme coincidencia" para "apostar a droga cero y cocaína cero", con la aplicación de nuevas políticas de control de tráfico de precursores e investigación de "lavado de dólares".
De su parte, el diplomático manifestó a la prensa que el compromiso del Gobierno boliviano es "seguir con una política eficaz" de destrucción de los cocales, pero los matices sobre cómo se hará esa acción serán definidos en los próximos días.
Greenlee también llamó la atención sobre la lentitud con la que en este momento se desarrolla la erradicación de la planta en Chapare y dijo que su Gobierno espera que "ojalá se pueda acelerar".
Según datos de la Dirección de Reconversión de la Coca (Direco), encargada de dirigir la destrucción de los cultivos, entre los últimos 11 días de enero y lo que va de este mes, sólo se destruyeron 26 hectáreas de coca en el país.
En el anterior Gobierno, del presidente Eduardo Rodríguez, se destruían por mes hasta 300 hectáreas, según los datos de Direco.
En Bolivia, la legislación permite el cultivo de 12.000 hectáreas de coca en los Yungas de La Paz para usos culturales y medicinales, pero en esa zona actualmente hay otras 5.000 más, en tanto que en Chapare existen al menos 10.100 hectáreas ilegales.
INTERDICCIÓN
La Fuerza Especial de Lucha Antidroga (Felcn) puso en marcha un riguroso plan de interdicción en los feriados de Carnaval, con el propósito de evitar la producción de tráfico de drogas en el altiplano, los valles y el oriente.
El director nacional de la Felcn, Miguel Vásquez, considera que los feriados y fechas festivas se constituyen en jornadas más sacrificadas para los miembros de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico, debido a que los narcotraficantes ejecutan múltiples envíos de droga al interior del país y se incrementa la producción de cocaína.
"El plan consiste en ir a desbaratar a las organizaciones dedicadas a esta actividad ilícita y no esperar que operen, hemos logrado avances significativos que reflejan el trabajo eficaz de la Felcn, pero, también, que aún persiste el narcotráfico en Bolivia", dijo Vásquez.
La fuerza antidroga tiene la instrucción del Gobierno de acabar con el círculo coca cocaína, identificar y desbaratar las decenas de clanes familiares y organizaciones dedicadas al tráfico de drogas; el director de la Felcn incrementará el número de puestos móviles de control en la región del occidente y oriente del país.