El Congreso Nacional de Educación llevado a cabo en la ciudad de Sucre acabó con la aprobación del proyecto educativo del MAS a pesar de la defección de los actores estratégicos como son la Universidad pública y privada, el magisterio urbano y la Iglesia al percibir se imponía el Anteproyecto de Ley de Educación "Avelino Siñani y Elizardo Pérez". A pesar de ello, el ministro Félix Patzi desoyó el reclamo para postergar por noventa días este evento para lograr consensos entre los asistentes y lo culminó sin éxito entre sus acólitos. Sin duda no podrá convertirlo en Ley en el Congreso Nacional y de hacerlo no contará con el respaldo de las instituciones y, esencialmente, de los profesores quienes son la garantía para su ejecución. La anterior Reforma Educativa no gozó de su consenso y su fracaso se debe, entre otras, a la falta de su implementación en las aulas.
En primer lugar, el anteproyecto abusa del legado de los dos grandes constructores de la escuela-ayllu de Warisata, faltando en el homenaje Carlos Salazar Mostajo, quienes edificaron su proyecto en el altiplano paceño. Siñani fue un indígena quien dedicó su vida a la educación de sus congéneres enfrentándose a las expresas disposiciones de la sociedad oligárquica para evitar la instrucción de los nativos; Pérez junto a Salazar, por su parte, fueron eminentes pedagogos abocados a la liberación del indio a partir de la educación. Para los gestores de la escuela-ayllu la cuestión fundamental era la propiedad de la tierra siendo el inspirador de Warisata León Trotsky.
El anteproyecto de educación, por otra parte, incurre en el etnocentrismo al plantearse una educación descolonizadora y valorizadora en extremo de los pueblos indígenas originarios. Semánticamente originarios somos todos los que nacieron en este país o cualquiera que lo hiciera en Norteamérica o Europa. Para el indigenista Patzi la descolonización supone más de quinientos años de opresión de Occidente a los pueblos indígenas sometidos al yugo de los españoles, norteamericanos y oligarquía boliviana; es una negativa rotunda a la civilización. Olvida expresamente que si bien la exclusión social es inminente, la democratización de la sociedad boliviana permitió la escolarización del campesinado y el surgimiento de los intelectuales aymaras o la ascensión a funciones de gobierno de las mentadas "mayorías nacionales" con Morales.
El etnocentrismo del anteproyecto de educación llega incluso a plantearse una nueva relación del Estado con las Universidades pública y privada creando al igual que en tiempos de las dictaduras militares el Concejo Académico Nacional de Educación Superior (CANES) por lo que implícitamente se desconoce la Autonomía Universitaria y el Cogobierno paritario docente-estudiantil. Respecto de la Universidad privada la somete a una nueva acreditación repudiando por ende la institucionalización seguida hasta el presente por el Ministerio del ramo que otorgó la condición de plena a aquella merecedora por su infraestructura y nivel académico.
Aparte de corporativizar la educación con la predominancia comunitaria en las instituciones educativas y crear la Universidad Indígena Originaria el anteproyecto desconoce la universalidad de la casa de estudios superiores y de la ciencia diferenciando el aporte de Occidente del saber ancestral. Precisamente la ciencia avanzó por su universalidad y el desafío para el conocimiento andino-amazónico es de demostrar su validez en cualquier latitud del mundo. Ideologizado hasta el extremo el Congreso Nacional de Educación concluyó evidenciando que ser indio es condición única y exclusiva de ciudadanía en Bolivia.