Tamborada C, un barrio del distrito 9, que combina un rostro rural y urbano, al sud de la ciudad
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Que la planta de tratamiento de aguas servidas de Alba Rancho esté a penas a 10 metros del barrio Tamborada C no ha servido de mucho para que cerca de cien familias, vecinas a la planta, puedan acceder a la red de alcantarillado sanitario del Servicio Municipal de Agua Potable y Alcantarillado (Semapa).
Por más de tres décadas, las familias asentadas cerca de la planta de tratamiento se han conformado con planificar cómo pueden contar con alcantarillado sin que Semapa les dé, en todo ese tiempo, una respuesta, según el testimonio de los vecinos más antiguos.
Hace siete años, la iniciativa y la cooperación internacional lograron que los pobladores de la organización territorial de base (OTB) Tamborada C cuenten con letrinas. La organización Visión Mundial entregó materiales de construcción para la construcción de pozos sépticos y los vecinos aportaron al proyecto con la mano de obra.
Con los pozos, se disminuyeron las fuentes de contaminación por heces en la zona, pero no se resolvió del todo el problema del mal olor que emana de la planta de tratamiento de aguas servidas.
A diario, las aguas servidas que genera la ciudad y desembocan en la red de alcantarillado van a parar a las lagunas de tratamiento de Alba Rancho, distantes a ocho kilómetros de la ciudad, para someterse a un proceso de reciclaje.
Un sector de los agricultores utiliza el agua tratada para regar terrenos de cultivo, durante la época seca. Una mayoría, prefiere utilizar el agua de riego que llega de la represa de La Angostura, y sólo en etapas de emergencia recurrir a las de la planta de Alba Rancho.
Con el tiempo, el desagradable olor que proviene de la planta se ha vuelto imperceptible para una mayoría de los pobladores. Sólo un pequeño sector siente que el aire está enrarecido. Sin embargo, quienes llegan por primera vez a Tamborada C notan el cambio del aroma.
Servicios
El déficit de escuelas en Tamborada C, es otro de los problemas de la zona. La mayoría de los niños y adolescentes deben trasladarse hasta los barrios vecinos o a la ciudad para estudiar. La OTB tampoco cuenta con áreas deportivas o de recreación para los niños. A menudo los infantes optan por jugar en promontorios de tierra o en los sembradíos.
Pese a la distancia de la OTB Tamborada el servicio de transporte es fluido. La zona cuenta con automóviles de servicio público de las líneas 15, 46 y M.
Ante las carencias que afronta la OTB la dirigencia de la zona ha iniciado las gestiones ante el municipio de Cercado para conocer con qué recursos económicos cuentan, como parte del distrito 9, y qué obras van a tener prioridad en el Plan Operativo Anual del barrio, debido a que desde hace un par de años no han visto que la comuna realice trabajos en el sector.
TESTIMONIOS
OPINIONES DE POBLADORES DE TAMBORADA C
Andrea Tumiri, vecina de OTB Tamborada C.
En el primer lugar de nuestras demandas está la falta de alcantarillado. Aquí, la mayoría tiene pozos sépticos porque no hay otra manera de contar con ese servicio básico.
Las casas que tienen pozos sépticos en lugar de alcantarillado se beneficiaron con un programa de Visión Mundial, que cooperó con la construcción de letrinas.
El acceso al agua ya ha sido superado con la dotación de ese servicio a través de un pozo comunitario. La tarifa depende del consumo, por cada metro cubico se paga 0,80 centavos de boliviano.
Berna Terceros, vecina de OTB Tamborada C.
El mal olor de la planta de tratamiento es fuerte, especialmente, por la mañana y la tarde. En esos horarios no se puede ni comer, porque el mal olor de quita el hambre.
Aunque las enfermedades que padecemos parecen no estar relacionadas con el olor sí hay la preocupación de que con el tiempo nos enfermemos a causa de lo que respiramos.
En los casos de enfermedad tenemos que ir al centro de salud de Pucarita, que es el más cercano y está en el otro barrio. Algunas veces los niños tienen infecciones pero las causas no son claras.