Cochabamba - Bolivia
Lunes, 01 de diciembre de 2008

 
Oficial: 8.10
Paralelo: 8.12
Poco Nuboso
Temp.Cbba.:
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Puntos de Vista
El voto de residentes en el exterior -
Carta de Palestina -MICHEL ROCARD
¡Levantamos los brazos! -JACOBO LIBERMANN Z.
 
Nacional
Gobierno: Hay condiciones para acordar agenda nacional
Sortearán ubicación de la papeleta
Fallece el Presidente de Colegio Médico
Los partidos políticos puestan por alianzas

 
Local
El duelo de toros en Tapacarí
Matan a un joven en el Cruce Taquiña
Violencia en locales y en la calle aumenta
Aguas servidas no dejan ni respirar en Tamborada


 
Internacional
Suicida deja 23 muertos en un restaurante de Irak
Misión de OEA fracasa en Nicaragua
Ejército deja de investigar desapariciones en Uruguay
Tratan de rescatar a 30 niños en Chile

 
Deportes
Cerro celebra el título ganando
Sao Paulo derrota al líder Botafogo
Defensor alcanzó al líder Nacional
Comienzan los torneos de baloncesto
EL PUNTO SOBRE LA "í"
¡Levantamos los brazos!
Por:JACOBO LIBERMANN Z.

Registramos la crónica del disparate. Sin dramatismos debemos llegar a la conclusión de que esta columna de opinión no ha servido para orientar, arrojar un poco de luz sobre los acontecimientos y desventuras de Bolivia -tierra a la que todos amamos- que no se permite una tregua en su derrota de cada día. ¿Qué utilidad tiene señalar los puntos de quiebre y falencia de la sociedad boliviana, de arriba hasta abajo? ¿Quiénes aciertan a las soluciones y resuelven los problemas que en estos últimos tiempos nos han atormentado? ¿Cuándo hemos sido felices, alguna vez, los bolivianos?

Lo que más nos conmueve y hace vibrar el corazón de pobres y ricos, así parece, es ganar un partido de fútbol en canchas del exterior. Nuestra máxima ambición es participar de un Mundial aunque sólo sea para dar una vuelta en la cancha y regresar en el primer vuelo. ¿Recuerdan? Alguien, en psiquiátrica euforia, nos calificó de "país de ganadores". Por favor, no seamos masoquistas estremeciéndonos de gusto en la pobreza, la mediocridad y el furor de una tribu arrojando piedras.

Hoy (8/VI/2005), cuando Bolivia se encuentra en plena crisis y parece desmoronarse como un castillo de arena -perdón por la trillada metáfora-desde muy temprano muchos medios de comunicación están preparando el ambiente de triunfo en el juego que disputaremos con el equipo del Paraguay. Ya comenzamos con la alargada palabra de tónico patriotismo; ¡Bo, bo, bo; li, li, li; via, via, via...! -¡Goool!

Los dinamitazos rubrican nuestra derrota. Se nos encoge el alma si pensamos y sufrimos Bolivia como un mal oncológico. Los doctores de la izquierda dicen poseer la fórmula de una milagrosa terapia; los médicos de la derecha tienen la medicina empresarial. Nada parece servir y entonces los callahuayas toman las calles y con sahumerios y yerbas, embrujos a invocaciones a las divinidades telúricas, intentan poner "patas arriba" -perdonen el lenguaje grosero- a una Bolivia desfalleciente. Más allá de la crónica social con sus inmutables nombres, la descripción de modelos y los canapés de delicado sabor se hace presente la otra cara de la realidad. La furia de quienes llegaron a la ciudad con sus explosivos, para intimidar a los paceños, se cobró una víctima que perdió para siempre una mano. ¡Qué desgracia y tristeza la de Oliverio Vásquez, un muchacho de 22 años, que no arrojó a tiempo la dinamita y su estallido le llevó la mano por los aires como una hoja seca que cae de un árbol! Ahora tendrá que aprender a vi ir con una sola mano; mutilado regresó a su hogar, pobrecito. ¿Quién trajo a Oliverio desde la mina de Caracoles a La Paz para encomendarle la tarea de sembrar el miedo entre los paceños? ¿Los dirigentes extremistas le darán una mano nueva, flamante, sensible y trabajadora a este pobre joven? No fue el único caso en la crónica de los marchistas. El jueves 9 de junio, "en la Ceja de El Alto, Javier Apaza, de 20 años" una explosión de dinamita despedazó su mano derecha. ¿Qué se puede hacer contra los ataques de locura que no solucionan nada en el fondo y dejan su sangriente huella? Horas antes del cambio presidencial el caos se salió con la suya. Cerca de la población de Yotala, en Chuquisaca, muere Carlos Coro Mayta un cooperativista minero. ¿Quién disparó el balazo al grupo de bloqueadores del camino? El interrogante queda sin respuesta y todas las presuntas investigaciones no llegarán a nada.

Grave desconsuelo y frustración moral y material. La buena intención de la Iglesia se redujo a "una voz que clama en el desierto". ¡Dios recuerde a Bolivia y calme a los iracundos!


 
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