Bagdad | Agencias.- El atentado que ayer cometió un terrorista suicida en un restaurante de Bagdad dejó 23 muertos, siete de ellos oficiales de policía, y 36 heridos, según los últimos datos ofrecidos por el ministerio iraquí del Interior.
Los oficiales muertos pertenecían a la escolta del ministro de Finanzas, Ali Abdelamir Alawi, que no se encontraba con ellos.
El restaurante Ibn Zambur era especialmente frecuentado por policías y soldados del nuevo ejército iraquí.
El atentado ocurrió sobre las 14:30 horas cerca de la denominada "zona verde", el área protegida en la que están situadas las embajadas de Estados Unidos y el Reino Unido, así como numerosos edificios del Gobierno iraquí.
"Un hombre con un cinturón de explosivos adosado al cuerpo entró en el restaurante Zanbour e hizo detonar la carga a la hora del almuerzo, cuando numerosos policías se hallaban en su interior", detallaron las fuentes.
Los heridos fueron trasladados al hospital Yarmouk, indicó. Las únicas partes del cadáver del atacante encontradas fueron su cabeza, un brazo y una pierna.
Otros ataques
La insurgencia también mató ayer a 17 personas en distintos lugares del país, ignorando dos ofensivas conjuntas de las fuerzas iraquíes y estadounidenses que comenzaron esta semana y buscan destruir las redes de los milicianos. Una de ellas cerca de la frontera con Siria y la otra al norte de Bagdad.
Cerca de 60 insurgentes han muerto y 100 han sido capturados hasta ahora en esas campañas, de acuerdo con el ejército. Tres soldados estadounidenses han resultado lesionados.
En otros hechos de violencia, un atacante suicida detonó un coche-bomba y mató a dos soldados iraquíes y dos civiles en un centro de operaciones militar de Tikrit, la ciudad de Sadam Husein ubicada a unos 130 kilómetros al norte de Bagdad, dijo el capitán del ejército Muhanad Ahmed.
Los civiles que fallecieron trabajaban en un puesto de seguridad.
Entre los heridos había ocho soldados y cuatro civiles, indicó Ahmed.
Otro coche-bomba estacionado cerca de la mezquita chií al-Nawab en el vecindario Kazimiya del norte de Bagdad explotó, matando a un civil y lesionando a otros 26, manifestó el mayor de la policía Fala al-Muhammadaui. Un policía resultó gravemente herido.
Refuerzan los operativos de las fuerzas de la coalición
Los infantes de la marina estadounidense y los soldados iraquíes combatieron con los insurgentes en el tercer día de la Operación Lanza, en la población desértica de Karabila, en la provincia occidental de Anbar y cerca de la frontera con Siria. Los funcionarios de inteligencia creen que la provincia de Anbar es utilizada por grupos extremistas, entre ellos Al Qaeda de Irak, liderada por el jordano Abu Musab al-Zarqaui, para infiltrar a combatientes extranjeros.
La mayoría de los residentes de la región son suníes, quienes alientan la mayor parte de la insurgencia que ha matado a por lo menos 1.123 personas desde que el gobierno chií del primer ministro Ibrahim al-Jaafari fue anunciado el 28 de abril. Los 1.000 marines y soldados iraquíes que participan de la
Operación Lanza han encontrado que la mayor parte de las casas de la población están vacías, dijo el capitán Christopher Goland.
El segundo operativo, la Operación Puñal, fue lanzado con el objetivo de eliminar campamentos de entrenamiento de insurgentes y arsenales de armas en el área del Lago Tharthar, a unos 85 kilómetros al noroeste de Bagdad. Decenas de edificios de Karabila quedaron destruidos después de ataques aéreos y por tierra, de acuerdo con un periodista de la Ap que estuvo en el lugar.