Dos moles con cuernos se ubican en los extremos del ruedo. Allí se formó un círculo humano de 100 metros de diámetro. Cada dueño conduce a su animal hasta ingresar al círculo. De repente, sin esperar ni siquiera el azote, ambas bestias se sueltan de sus dueños, corren al encuentro uno del otro, y el centro del ring un impacto de cuernos sacude a todos los asistentes. La gente grita, ovaciona. Alienta a su favorito. Los toros se trenzan violentamente, un minuto, dos, cinco. De repente, uno escapa, intenta salir del círculo humano. La gente de ese sector corre tratando de esquivar al toro derrotado. El otro ha ganado.
Es hora de traer a la siguiente pareja. Este rito sigue durante toda la tarde, en el cantón Ramadas, municipio de Tapacarí, donde este domingo se llevó a cabo la Tercera Feria Agropecuaria Artesanal y el Festival del Toro Pujllay.
La emoción y el suspenso se ven reflejados en las expresiones de los asistentes, que en quechua y castellano alientan a sus animales favoritos: dale, yuy, cuidado, el negrito, el rojito, mirá el camba, allin loco kacharpay (soltale), kallpayuj (con fuerza), katiy (arréale), lo está domando, juchuycito (muy pequeño) y otros términos.
¡Quién pensaría que las tradiciones y costumbres que son la expresión del sentir de las comunidades reviven con ímpetu en Ramadas! Sin duda, el centro de atención y una de las principales actividades, este domingo, resultó ser el Toro Pujllay para la gente del lugar y visitantes que se dieron cita en esta población, donde pareció mezclarse el susto con la alegría.
El Toro Pujllay se desarrolló en el río Kalliri, donde la población realizó una especie de muralla humana para que los toros, llegados de diferentes regiones aledañas, se enfrenten hasta que uno de ellos resulte vencedor.
Según el alcalde de Tapacari, Pedro Gutiérrez, el Toro Pujllay es una tradición costumbrista, desde sus antepasados, y que revive con mayor fuerza desde el 2003, cuando el municipio de Tapacarí lo convirtió en una feria con la finalidad de seguir con la tradición.
La Tercera Feria se inició a las 13:30 con la concentración de todas las autoridades municipales, regionales e invitados especiales.
Carrera de burritos
Los asistentes no sólo vieron la pelea. También degustaron de los platos típicos, como jauriuchu, pisara y el cabrito al horno. Además, pudieron apreciar variadas prendas artesanales hechas por los mismos comunarios y escucharon la música autóctona interpretada con instrumentos típicos.
El concurso de la carrera de burros fue otra de las actividades que concitó la atención.
La población de Ramadas se encuentra ubicada a 58 kilómetros de la ciudad de Cochabamba y está rodeada por los ríos Kalliri y Tapacari, que en época de lluvias ocasionan grandes problemas. Llegar a este cantón es toda una odisea porque las carretera de acceso se encuentra en malas condiciones.
Los pobladores de Ramadas y de las regiones aledañas del municipio de Tapacarí se encontraron ayer frustrados por la no llegada de los turistas extranjeros, que en años anteriores suelen arribar para esta ocasión.
Según algunos responsables de algunos tejidos artesanales, los extranjeros son los que más compran las prendas de artesanales, como la llijlla (aguayo), ponchos, chuspas y manillas.