Las próximas elecciones en la Federación Boliviana de Fútbol marcarán definitivamente un cambio con la salida "cantada" de Walter Castedo, quien tiene una tenaz oposición para ser reelegido en el cargo de presidente de la entidad nacional, caso contrario los candidatos no abundarían (24 en total).
Pero más allá de esa oposición, se presenta una división interna -así no admitan los directivos- en el seno de la Liga y la Asociación Nacional de Fútbol (ANF), al presentarse postulantes por separado que buscarán, seguramente, algunos acuerdos con los clubes y asociaciones para recibir el voto en el Congreso Ordinario del 28 de este mes en Cochabamba.
Esa división se percibe en el momento de encontrar tres candidatos por la ANF -Jorge Justiniano, Abraham Ovando y Wilge Lizarazu, más el dirigente de Real Santa Cruz Carlos Conrado Jiménez- y otros cuatro firman por la Liga -Carlos Chávez (Oriente Petrolero), Carlos Bendeck (Blooming), Víctor Hugo López (Wilstermann) y Romer Osuna (Blooming), a quienes se suman 10 presidentes de clubes y el Comité Ejecutivo de la Liga, que en su mayoría ni piensa en la presidencia de la Federación-.
Todo parece un zafarrancho, un alboroto de dirigentes que de pronto tienen el interés por "salvar" al fútbol boliviano y sacarlo de su crisis actual. Pero, ¿cuántos realmente están capacitados para ejercer la presidencia de la FBF? La pregunta queda flotando, aunque muchos responderán con nombres de uno y otro lado.
Sin embargo, ese "despertar" de los dirigentes de nuestro balompié está también ensanchando una senda muy peligrosa del divisionismo y de una pugna que podría convertirse o trasladarse más allá del ámbito estrictamente deportivo; es decir, volver a la práctica del pasado cuando los ofrecimientos pasaban de la raya hasta llegar a la prebendas u ofrecimientos que a la postre sólo eran migajas. De esas historias hay variadas en el fútbol nacional.
Ahora se trata de trabajar y mostrar beneficios para el fútbol boliviano, con proyectos reales y acordes a la realidad boliviana, pero también apuntando a dejar la crisis y ese último puesto en el contexto sudamericano, y más cuando por delante los compromisos internacionales están a la vuelta de la esquina, como la Copa América 2007, en Venezuela y luego las nuevas eliminatorias para la Copa del Mundo 2010, en África, que será de todos contra todos para nuestro continente.
Los de la ANF tendrá que luchar entre sí para convencer a las asociaciones y conseguir los votos de los clubes de la Liga, algo complicado porque entre ambos bandos hubo muchas discrepancias en el pasado próximo.
Por el lado de candidatos ligueros, las cosas no son tan diferentes, porque la pelea irá por ganar los votos de adentro y los de la ANF. En todo caso parece una "misión imposible" para cada uno de ellos. De ahí que es necesario el acuerdo, pero no entre bambalinas o entre gallos y media noche. Los demás tendrán que renunciar y dar paso al consenso y elección del nuevo presidente, quien debe comprometerse a trabajar y trabajar, con creatividad y mucho ingenio, pero sobre todo con honestidad y cariño por la institución que representa a Bolivia en el ámbito mundial del balompié.
Los cambios pueden llegar, en la medida que el trabajo sea transparente y el nuevo titular sea capaz de unir, de una vez, a los actores del fútbol. Encontrar en la diversidad de criterios para la unidad, para llegar a un bien común: el desarrollo del balompié boliviano y su despegue definitivo.
Tareas para el nuevo presidente
El nuevo presidente de la Federación Boliviana de Fútbol tendrá por delante tareas que emprender de cara a los compromisos de los próximos años. Pero el más complicado puede ser en la venta de los derechos de televisión de las eliminatorias de la Copa del Mundo 2010, en África, tomando en cuenta la devaluada imagen de la selección nacional.
Últimos en Sudamérica y sin trabajo desde hace meses por la falta de un seleccionador nacional y las constantes pugnas con los clubes de la Liga, para ceder los jugadores y fechas para compromisos amistosos hará más difícil la negociación. Se podrá hablar de 9 ó 10 millones de dólares? Cifras que de alguna manera pueden ayudar a la Federación y el trabajo del combinado nacional.
Lo otro será la contratación casi de inmediato del director técnico para afrontar la Copa América de 2007 en Venezuela, y luego, lo dicho, las eliminatorias. Y luego lograr los espacios apropiados para el trabajo del combinado "Verde".
Pero no sólo será eso, porque se debe sanear por completo la economía federativa, concluir con el Centro de Alto Rendimiento de Vinto, Cochabamba, y borrar la mala imagen que tiene el fútbol boliviano debido a sus líos internos. Tarea nada fácil, pero alguien tiene que afrontarlas.
Castedo se queda solo
El presidente en ejercicio de la Federación Boliviana de Fútbol (FBF), Walter Castedo, se queda solo en su intento de seguir al frente de la entidad nacional, porque los clubes y asociaciones le restan sus votos de confianza, por las "metidas de pata", durante su dos anteriores gestiones.
Quedan los fracasos deportivos del seleccionado boliviano en las eliminatorias para los mundiales de 2002 y 2006, cuando los caminos elegidos fueron erróneos en el afán de salvar la economía de la entidad a su cargo. Tuvo diferencia con los directivos de la Liga y ANF, encontró resistencia entre los mismos jugadores y aprobó contrataciones de directores técnicos de forma equivocada.
Puede tener sus cosas buenas, como el haber pagado gran parte de las deudas de la Federación, pero también se creó otros como la venta de las vallas a ITS y otros.
Dos potenciales presidenciales
Romer Osuna y Víctor Hugo López aparecen entre los candidatos para acceder a la Federación Boliviana de Fútbol (FBF), y razones hay, aunque entre ambos haya diferencia en términos de experiencia.
Osuna ya estuvo como presidente en la década de 80 en la Federación y luego el paso a la Confederación Sudamericana de Fútbol para ser elegido como tesorero acompañando la gestión del paraguayo Nicolás Leoz, el presidente en ejercicio hace 20 años. Muy conocedor del fútbol.
López ha sido tesorero de la FBF en la primera gestión de Castedo, pero dejó el puesto para asumir la presidencia de Wilstermann, quien intentó tener buenos resultados deportivos que se esfumaron en la última parte del torneo, pero fue bueno en el campo administrativo. Conoce las leyes del deporte boliviano y sus actuaciones siempre fueron en defensa de las normas, pese a recibir una serie de objeciones. Ayudó a la elaboración de las nuevas leyes federativas y su paso por la Liga dejó bien plantado a su club.