Lo cierto es que Perón como Bonaparte desaparecieron de la faz de la tierra y la Iglesia católica permanece firme en Argentina como en Francia, con una libertad de enseñanza amplia y el reconocimiento pleno de la educación privada a todo nivel, que asegure la autonomía educativa católica y de las agrupaciones cristianas en general sin desmerecer el objetivo integrista y organizador de la sociedad civil
Napoleón fue un poderoso emperador de Europa. Sus soldados ganaban casi todas las batallas. Napoleón quiso que el Papa Pío VI se sometiera a su voluntad, pero el Papa no cedió y aunque Roma fue ocupada por Bonaparte y persiguió a obispos y cardenales, Pío VI le lanzó "la excomunión", drástica medida eclesiástica de carácter moral que ensoberbeció al militar y confinó al Jefe de la Iglesia y hasta lo encerró en Fontainebleau. Napoleón se consideraba el más fuerte, y estaba seguro que el Papa era muy débil. El Emperador llegó a España para conquistarla y no pudo, lanzó 700 mil soldados a Rusia para dominarla y no pudo, al llegar a Moscú se encontraron con la ciudad que ardía dejándoles sin alimento y sin abrigo. El narrador Gabriel Marañón dice: "la excomunión del Papa, hizo caer los fusiles de las manos de sus soldados". Sin embargo en 1821 murió en Santa Elena donde había sido desterrado, arrepentido de haber causado "tanto daño a la Iglesia, que me acogió en su seno".
"Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. Yo te daré las llaves del reino y cuanto atares en la tierra será atado en los Cielos y cuanto desatares en la tierra será desatado en los Cielos" (Mateo, 16) Pasaje bíblico de tal claridad que muestra la autoridad de la Iglesia, símbolo viviente del amor de Dios y que nos orienta e ilumina en nuestro peregrinaje por esta vida que por larga que sea, 70, 80, o 90 años es apenas un soplo en la historia de la Humanidad. "Los cielos y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán" (Lucas 21:33)
Más cerca de nosotros Juan Domingo Perón durante su segundo mandato cometió el gravísimo error de enfrentarse con la Iglesia, a raíz de la sanción de la ley del divorcio y la suspensión de la enseñanza religiosa, se llegó a una confrontación que incluyó la movilización de la Iglesia argentina y en contrapartida el incendio de algunas iglesias y la Catedral de Buenos Aires, lo que marcó el principio del fin del gobierno peronista de entonces.
El tema de la enseñanza religiosa siempre ha encontrado resistencia en regímenes que pretenden descubrir la pólvora o en funcionarios (Ministro Patzi) que se consideran "suficientemente duchos" para enfrentarse a la dos veces milenaria experiencia de la Iglesia que es depositaria de la Sagrada Escritura y de la tradición para propagarla por todo el mundo, bajo la autoridad del Papa según la sucesión apostólica hasta hoy no interrumpida a pesar de todas las vicisitudes, guerras, persecuciones, cambios de gobierno, del martirologio de sus representantes y de los santos que dieron testimonio de la verdad.
Como resultado de las guerras mundiales y los grandes cambios sociales surgieron doctrinas como el liberalismo y el socialismo que plantearon nuevas necesidades y la urgencia de un acondicionamiento para organizar la sociedad, es cuando las encíclicas Rerum Novarum y Quadragéssimo Anno ofrecen respuestas a la cuestión social planteada especialmente por el marxismo. Al proclamar la Iglesia el salario justo y la dignidad de los trabajadores establece el puente entre obreros y patrones buscando la coordinación y el entendimiento en lugar de la confrontación y la lucha de clases que pretendía convertir en irreconciliables al capital y al trabajo. Hubo coincidencias notables entre el justicialismo y la Iglesia en cuanto a implementar la justicia social, por medio de una política redistributiva que alcanzó logros pocas veces repetidos.
No obstante en algún momento de 1946 surgió la discrepancia sobre el principio recíprocamente aceptado de que los hijos pertenecen a la familia antes que al Estado. La familia es la célula social por excelencia. De esta idea matriz disienten los fascistas, los nacional-socialistas y los comunistas. "La familia y el individuo lo reciben todo del Estado por tanto se deben al mismo". (Los estados totalitarios tienen ideologías complejas que intentan aplicar. Lo único correcto es lo que hace el Estado, utiliza propaganda masiva y educa bajo un mismo molde). El debate se hizo urticante en áreas tan sensibles como la familia, la educación, la asistencia social.
Se considera que el conflicto con la Iglesia fue el detonante de la caída de Perón, "fue la gota que rebasó el vaso". Perón tuvo un intento de dominar la sociedad a través del sindicalismo, los partidos políticos, la prensa y también las iglesias, no solo la católica sino las protestantes y hasta el movimiento judaico que tuvo relevancia antes de que los israelitas la abandonasen en su viaje sin retorno.
Lo cierto es que Perón como Bonaparte desaparecieron de la faz de la tierra y la Iglesia católica permanece firme en Argentina como en Francia, con una libertad de enseñanza amplia y el reconocimiento pleno de la educación privada a todo nivel, que asegure la autonomía educativa católica y de las agrupaciones cristianas en general sin desmerecer el objetivo integrista y organizador de la sociedad civil. La Iglesia sopesa el drama de la extrema pobreza y del hambre, de los conflictos y guerras, de la miseria urbana, el aumento de la criminalidad que obstaculizan la acción de la educación católica, no obstante de la práctica democrática en aumento, pone todo su esfuerzo para formar al hombre, como elemento indispensable en la familia y la sociedad.