Un conocido periodista que no hace mucho estuvo en Venezuela, publicó una nota en un importante diario norteamericano, sugiriendo que a la sombra del boyante negocio petrolero, brota hoy allí una ola de millonarios a la que denomina "boliburguesía", refiriendo así el origen de las noveles fortunas a ciertos trasfondos financieros de la "República Bolivariana de Venezuela" de Hugo Chávez.
El documentalista no abunda en muchos detalles esclarecedores de tales conexiones. No dice cómo, en concreto, los nuevos adinerados se hicieron de sus caudales. Sólo insinúa que sus billeteras engordan con la industria del petróleo, el circuito financiero, la industria de la construcción y la burocracia estatal. En cambio, dedica toda una parrafada a la forma en que hacen ostentación de su riqueza: "Conducen automóviles nuevos y relucientes, usan relojes caros, compran apartamentos lujosos y vuelan a Miami en aviones privados, pagando casi siempre todo en efectivo".
En todo lo anterior solo veríamos una total falta de sindéresis si no diésemos un paso al costado para ver lo que realmente hay tras la mampara neopopulista, antiimperialista y revolucionarista del régimen de Chávez.
¿Cuál, el paisaje económico-social venezolano que se percibe luego? No hay cambios trascendentales en la estructura del poder económico, cuya base se halla en el negocio petrolero, compartido por el Estado y el sector privado, doméstico y transnacional. Más del 37% de la población sigue inmersa en la pobreza. El índice de desocupación se mantiene alto. El propio IIEES de la UCAB de Venezuela admite que aunque se registran incrementos en el índice de desarrollo humano continúan altos los de la pobreza y desocupación. Chávez no es revolucionario en sentido clásico. Negocia muy bien con los Estados Unidos, a donde exporta la mayor parte del petróleo que produce Venezuela. Sus relaciones con las transnacionales son un poco críticas, pero relaciones, al fin. Chávez es neopopulista. El meollo de su acción gubernamental contra la pobreza es de tipo asistencial y no estructural. Asiste a la gente, pero no le genera empleos. Gasta millones de petrodólares en programas de alimentación gratuita a cuantos pasan hambre, tanto en Caracas como en otras ciudades del país. Izando el rótulo de "Misiones", brigadas de especialistas en educación y otros servicios, así como de médicos, (particularmente cubanos) atienden en forma gratuita e idónea a la gente. Esto ocurre particularmente en las míseras barriadas populares de las laderas de las montañas que flanquean a Caracas.
A determinado tipo de economía, como todos sabemos, una específica estructura social. Esta era de una composición simplificada en los extinguidos regímenes comunistas de Europa: arriba, los que mandaban, virtualmente convertidos en "clase superior", de jaez burocrática. Y abajo, casi todos, igualados en la medianía económica. En regímenes comunistas de países en tránsito al desarrollo, las limitaciones determinan que los de abajo se igualen en la pobreza. En los regímenes signados por el populismo, los de abajo no se igualan en nada que no sea el halago en servicios y especies.
En Venezuela, no cabe duda alguna, a la burocracia no le queda otra que engancharle el brazo a los circuitos económicos y financieros ligados al negocio del petróleo.
Y todos salen ganando: banqueros, gerentes y técnicos petroleros, constructores, importadores, etc. etc. El neopopulismo acaba con los viejos ricos pero crea nuevos. Es lo que pasó en muchos países de América Latina.
Pero se ofende a Bolívar, que no es culpable de nada cuanto hoy ocurre u ocurrirá mañana en Venezuela, cuando se bautiza como "boliburguesía" a tal insurgencia. Simple y llanamente, estamos ante "neo ricos" surgidos a la sombra del neo populismo. Y nada más.