Se trata de una millonaria inversión de recursos financieros tanto del erario nacional como de Cochabamba que sólo se justificará si cumple sus objetivos a cabalidad.
La sorpresiva emisión de dos decretos por el gobierno central, uno de los cuales compromete el aporte económico de la Prefectura del Departamento, permitirá finalmente la construcción de una presa de 120 metros en el marco del proyecto múltiple Misicuni, de forma tal de materializar sus tres componentes de provisión de agua potable, riego y generación de energía eléctrica.
Así, una vieja aspiración de Cochabamba, seguida de similar confrontación de ideas, se encaminará hacia el anecdotario histórico de la capital conforme el avance de obras sea palpable hasta su conclusión, en un lapso estimado en tres años y medio.
El acto de presentación de las disposiciones oficiales, celebrado en la vecina localidad de El Paso y no en la Prefectura, puso en evidencia las diferencias que este emprendimiento ha despertado al correr del tiempo no sólo entre funcionarios de gobierno y la región, sino en el seno mismo de la comunidad local, donde la disparidad de opiniones estuvo siempre latente y más de una vez fue atribuida al alegado espíritu conflictivo e inconformista de los cochabambinos.
Más aun, la consabida fanfarria dio margen a que el Presidente de la República se estrellara contra la primera autoridad del distrito, sindicándola de extremos inverosímiles como aquel de haber propiciado el avasallamiento de tierras en Incachaca, en un innecesario gesto de la imprudencia que parece ser característica de su personalidad.
En los hechos, la presa tendrá una altura que garantizará la suficiente dotación del líquido a la mancha urbana, extendida sin una óptima planificación hacia sus cuatro costados; a las parcelas de labrantío que todavía quedan en su periferia, y a la planta que habrá de generar fluido eléctrico.
Se supone, asimismo, que con los fondos previstos se hará todo aquello que fuese necesario para cubrir de agua la superficie del embalse, y que el Servicio Municipal de Agua Potable y Alcantarillado ejecutará paralelamente lo suyo en mejoramiento y prolongación de sus redes de distribución y desfogue.
Ahora bien, si algunas dudas permanecen todavía sin absolverse son las concernientes a las metas del proyecto en materia de regadío y electricidad, atenta la ostensible disminución de parcelas aptas para los cultivos; el costo que demandará hacerlas beneficiarias del servicio, y el correspondiente retorno financiero, cuestiones estas últimas aplicables también al rubro de la energía.
Y es que se trata de una cuantiosa inversión de recursos financieros tanto del erario nacional como de Cochabamba que sólo se justificará si cumple sus objetivos a cabalidad.