La "milluchada", temprano en la sede de Gobierno la mañana de ayer, de la misión que a la cabeza del Vicepresidente de la República viajó a los Estados Unidos para gestionar la extensión de las preferencias arancelarias concedidas a Bolivia, no surtió efecto al menos el momento en que el segundo mandatario se aprestaba a abordar una nave comercial en el aeropuerto El Alto, al parecer por dificultades en su visa, que el Embajador norteamericano se apresuró en atribuir a fallas de los sistemas consulares.
Tan es así que Alvaro García Linera tuvo que trasladarse en otro avión a Santa Cruz para no perder el vuelo a Miami de la aerolínea comercial.
El incidente, sin embargo, no restó el entusiasmo del Vicepresidente a propósito de su cometido, que el propio yatiri a cargo del ceremonial aymara consideró difícil al observar las cenizas de la hoguera que se había encendido en el hall principal del Palacio Quemado.
El periplo, por lo demás, ha despertado inusitada expectativa en el país, en vista de que de su resultado dependerá la continuidad de un importante flujo de exportaciones nacionales al mercado estadounidense, libre de aranceles, o su paralización con el consiguiente cierre de establecimientos productivos y desempleo.
Es de esperar que la misión tenga una favorable acogida de parte de los funcionarios con quienes dialogará en Washington.