Quiroga tendrá dificultades para obtener fondos de campaña. Es carismático y en sus primeras apariciones por televisión se ha presentado como un líder que sabe a dónde ir. Tendrá que luchar contra su condición de ex vicepresidente de Hugo Banzer, de Presidente, y de ex líder de ADN, aspectos que otros explotarán
Es hora de ver hacia adelante. Y adelante están las elecciones del 4 de diciembre, es decir, de aquí a poco más de cuatro meses. Para los expertos en campañas electorales, esto es ayer. Hasta el día de hoy, los candidatos que han decidido públicamente subir al cuadrilátero son tres: Evo Morales, Samuel Doria Medina y Jorge Tuto Quiroga. El MNR, el MIR y NFR no han definido aún sus estrategias frente a los comicios.
Para una campaña exitosa, aparte de las cualidades personales de los candidatos, muy importantes, se necesita dinero y organización. La novedad de esta campaña consistirá en que, quizás por primera vez en la historia de Bolivia, un candidato vinculado a los movimientos indígenas y a la izquierda tendrá ambas cosas en cantidades y estructuras significativamente superiores a las de sus rivales. He aquí un panorama de los candidatos que ya han anunciado su decisión de postularse.
Evo Morales y el MAS. Morales ha estado haciendo campaña desde hace varios años. Ha logrado, en ese lapso, armar un partido político de alcance nacional y una intrincada red de alianzas con sindicatos campesinos y organizaciones indígenas. Lo apoyan varias Organizaciones no Gubernamentales que, según revelaciones de su propio círculo dirigente (caso Filemón Escóbar en el pasado inmediato), también lo financian. Al parecer la plata para su campaña provendrá de esa fuente y sobre todo del presidente de Venezuela, Hugo Chávez. De todos los candidatos es el que tiene la chequera más abultada, al extremo de haber ofrecido renunciar al financiamiento de la Corte Nacional Electoral que, en el caso del MAS, es de aproximadamente un millón de dólares. Tiene la ventaja adicional de que navegará prácticamente solo en la corriente "antisistémica", hoy extendida en el país. Evo Morales es además un líder fuerte y carismático. Tendrá que luchar sin embargo contra una poderosa imagen de conflicto, bloqueos e irracionalidad que proyecta, además de la que le imprime su nexo con la producción de coca.
Samuel Doria Medina. También está en campaña desde hace varios años, la que ha incluido mensajes por radio y televisión que lo mostraban como un empresario exitoso que invierte en Bolivia y se preocupa por la gente. Carece de una estructura política consistente a pesar de sus esfuerzos por organizar un partido, la Unidad Nacional, pero cuenta con el cemento como instrumento de campaña, el que, como en el caso de Max Fernández con la cerveza, puede ser de gran utilidad. Contrariamente a lo que podría suponerse, no le será fácil obtener otro dinero que no sea el suyo y el de su familia. Tendrá que luchar contra su falta de carisma, aspecto que se hace evidente en sus presentaciones por televisión. También tendrá que hacerlo contra su condición de ex militante del MIR, partido representativo del ahora cuestionado sistema político. Su estrategia electoral, al empezar la campaña, fue atacar a Evo Morales para tratar de polarizar al electorado entre él mismo y el líder cocalero, pero ante el surgimiento de Quiroga intentará seguramente ubicarse en el centro frente a dos polos que él presentará como antagónicos.
Jorge Quiroga, "Tuto". Está reapareciendo en el escenario político después de mucho tiempo de estar fuera de él. Haber estado ausente le da una ventaja y una desventaja. La primera consiste en que no ha sufrido el desgaste de los protagonistas de los conflictos, y la segunda es que se lo reprocharán. Al empezar la carrera figura primero en las encuestas de intención de voto, lo que podría sugerir que su estrategia fue correcta. Quiroga carece de una estructura política suficientemente preparada para el colosal esfuerzo electoral, por lo que está desarrollando políticas de alianzas de distinta naturaleza. Se ha desprendido de ADN, partido con muchos negativos a la hora presente en la que campea el antisistema. Por supuesto, ese fue un riesgo calculado, pero no es fácil armar un aparato político enteramente nuevo. Quiroga tendrá dificultades para obtener fondos de campaña. Es carismático y en sus primeras apariciones por televisión se ha presentado como un líder que sabe a dónde ir. Tendrá que luchar contra su condición de ex vicepresidente de Hugo Banzer, de Presidente, y de ex líder de ADN, aspectos que otros explotarán. Según el curso de la campaña, en algún momento tendrá que optar por buscar el centro político o tratar de polarizar con Evo Morales.