Otro ejemplo es ver como por falta de oportunidades, fundamentalmente de empleo, mucho compatriotas se han ido del país, desintegra sus familias y engrosando los casi 3 millones de compatriotas que hoy trabajan y ofrecen todo su capacidad y talento en otras naciones que sí les supo dar cabida.
Las elecciones generales del 4 de diciembre próximo se constituyen para todo ciudadano mayor de 18 años en una gran oportunidad para legitimar los poderes del Estado, eligiendo Presidente y Vicepresidente de la República, Senadores, Diputados y por primera vez, Prefectos Departamentales.
Este conjunto de 168 nuevas autoridades que recibirán la confianza del pueblo, deberán planificar, delinear y ejecutar políticas coherentes, así como proyectar y promulgar leyes que tiendan a resolver las dificultades por las que atraviesa el país.
Medio año después, es decir el 2 de julio de 2006, se elegirán constituyentes, ciudadanos y ciudadanas que asumirán la responsabilidad de redactar y aprobar la nueva Carta Magna de la República y en la misma fecha, se llevará adelante el referéndum autonómico, proceso que definirá las nuevas atribuciones administrativas, políticas y económicas que regirán la actividad futura de las regiones.
Los electos en diciembre, tendrán entre sus primeras acciones, la inexcusable tarea de realizar ajustes a un modelo económico que no dio respuestas a la mayoría de los bolivianos. La ciudadanía espera que con el poder legítimo del voto, las nuevas autoridades, logren que el Estado funcione, la economía crezca, los bolivianos tengan empleo y se recobre la seguridad jurídica y ciudadana.
Es imprescindible que los candidatos que pretenden alcanzar la primera magistratura de la Nación, sometan a consideración del país, programas de gobierno que sean realistas y serios, sin olvidarse durante la campaña, que el Estado tiene grandes y complejas limitaciones y más allá de ello; el que sea electo, debe gobernar con una alta dosis de esencia nacional, que no es otra cosa que gobernar pensando primero en los bolivianos y respetando las diferentes corrientes nacionales.
Es trascendental re-direccional a través de esta elección los destinos y el futuro de la Nación, los bolivianos hemos vivido situaciones que creíamos que en el país no sucederían, sin embargo suceden, esto nos debe servir de reflexión para reconquistar los espacios de tolerancia y respeto, para abandonar la mala práctica de la protesta demagógica y desterrar la anarquía que tanto nos perjudica.
Otro ejemplo es ver como por falta de oportunidades, fundamentalmente de empleo, mucho compatriotas se han ido del país, desintegra sus familias y engrosando los casi 3 millones de compatriotas que hoy trabajan y ofrecen todo su capacidad y talento en otras naciones que sí les supo dar cabida.
Por eso es preciso que en el nuevo contexto democrático que viviremos a partir del 2006, el Estado establezca mecanismos para garantizar el bienestar de todo ciudadano, que el Estado también se preocupe de la micro-economía y garantice la plena restitución del estado de derecho, así conseguiremos recuperar la esperanza y el convencimiento que bajo un sistema democrático bien administrada, los bolivianos podemos trabajar y prosperar y que nuestros hijos tendrán un mejor porvenir.
Los ciudadanos tenemos el 4 de diciembre una nueva oportunidad para emitir un voto responsable, eligiendo a un Presidente del cual todos nos sintamos orgullosos, otorguemos el voto a un candidato que nos inspire confianza para conducir el país con serenidad, que muestre que es capaz de discernir entre la libertad y el libertinaje, y que este dispuesto a encontrar consensos en la diversidad.
Con el voto, reafirmaremos nuestra vocación democrática, profundizando los principios del dialogo constructivo tan necesarios para guiar los cambios que el país requiere y sin ejercitar nunca mas la confrontación que hace muy poco tiempo intento dividirnos.
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