Considerando el escaso tiempo que queda para el evento, es difícil que se formen agrupaciones serias con ideas claras y el oportunismo sin olvidar al cinismo, va a estar en todas las tiendas. Sumemos a esto, el advenimiento de una Asamblea Constituyente, Autonomías Regionales, Elección de Gobernadores, --en un país unitario--, demandas imposibles de cumplir
El Dalai Lama dice, que los dos requisitos para ser un buen líder político son la sabiduría y la compasión. La primera imagen que me viene a la mente es la de Marco Aurelio, y no porque haya sido el único con esos atributos, pero sobresale entre los grandes. De ahí en más la mayoría son amateurs, oportunistas o criminales.
Si a nivel mundial y a través de la historia, es difícil encontrar protagonistas con estas características, ni qué decir de las cualidades de los políticos del tercer mundo. Cualquier aprovechador puede llegar lejos. Por eso sus países nunca llegan a nada.
En Bolivia, tenemos a miles, que más allá de cualquier ideología están dispuestos a aceptar cualquier pega. Así se ha manejado este país por los últimos diez años. Sin ideas definidas, sin metas, sin proyectos claros, sin conceptos universales, sin conciencia de la realidad exterior. Todo, producto de una ley, que permite formar alianzas post-electorales entre los partidos con representación legislativa, por la que se define en el congreso quien ocupará el ejecutivo entre los dos candidatos más votados.
La ley contradice todo lo experimentado en el mundo democrático, donde por regla general, se recurre al balotaje. Con la innovación boliviana, el segundo mejor votado puede acceder a la presidencia, lo que significa que si el voto se dispersa entre pequeños partidos, alguien con apenas veinte por ciento de preferencia puede ser presidente, como sucedió en el pasado reciente.
Desde 1982 hasta la fecha, esa es la realidad boliviana, los presidentes electos no han contado con el apoyo mayoritario ni han podido gobernar eficientemente, por tratar de satisfacer las demandas de sus aliados que los llevaron al poder en el congreso.
Por primera vez, en un acto de decencia y desprendimiento no visto previamente en ningún candidato presidencial, Tuto Quiroga, -considerado el favorito en las próximas elecciones-, ofreció dar su apoyo a la primera mayoría y pidió lo mismo de los otros partidos. La reacción fue inmediata, todos se opusieron, lo que significa que saben que están yendo a perder y piensan hacer sus habituales movidas en la oscuridad, para repartirse el poder.
Lo sarcástico, es que entre los opositores, están dos candidatos que se jactan de ser ganadores; Evo Morales (MAS) y Samuel Doria Medina (UN). Si su seguridad es tan grande, deberían aceptar la propuesta sin condiciones. Pero como dijimos antes; saben que van a perder.
Hay cierta ironía detrás de las declaraciones adversas a la propuesta de Tuto, y viene del lado del Movimiento Al Socialismo, que entre sus filas cuenta con una persona decente y confiable; Gonzalo Lema, que fue el iniciador de esta corriente de decencia política, cuando optó por la misma voluntaria decisión de renunciar a la pelea post-electoral, frente a la adversidad de su propio partido, dejando el poder municipal a la primera mayoría en las últimas elecciones de alcaldes. Eso demuestra, que no son los partidos los que traen las soluciones, sino la calidad humana de la gente que los compone.
Si el MAS estuviera formado por gente como Lema, seguramente tendría más simpatizantes, pero los Quiroga y los Lema, son lunares de decencia en un ambiente de podredumbre e intereses personales.
Las próximas elecciones nacionales en Diciembre, no conducirán a ningún cambio positivo en el país si no hay un ganador con mayoría absoluta que pueda gobernar sin someterse a las exigencias de otros partidos. Considerando el escaso tiempo que queda para el evento, es difícil que se formen agrupaciones serias con ideas claras y el oportunismo sin olvidar al cinismo, va a estar en todas las tiendas. Sumemos a esto, el advenimiento de una Asamblea Constituyente, Autonomías Regionales, Elección de Gobernadores, --en un país unitario--, demandas imposibles de cumplir por los sindicatos y las culturas autóctonas, presiones de todos los sectores, injerencia de Chávez, Castro, FARC, Sendero Luminoso, ONGes, narcotraficantes y, solo Dios sabe, quiénes más estarán metidos en Bolivia; y el 2006 estaremos todos los días en CNN.