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Libro destaca el papel de la Iglesia católica en guerra interna |
| Por:Paola Ugaz |
| 22-08-2006 - 18:36 h. |
| Lima | EFE
Representantes de la Iglesia católica actuaron de manera destacada en la defensa de los derechos humanos durante la guerra interna que sacudió a Perú de 1980 al 2000, según el libro "Ser Iglesia en tiempos de violencia", presentado hoy.
El texto cuenta historias recopiladas en los departamentos de Puno, Cuzco, Junín, Lima y Pucallpa, y está escrito por los intelectuales Cecilia Tovar, Pilar Coll, Elisabeth Acha, Alvaro Calado, Luis Mujica, Lupe Jara, Ana María Guerrero y Pedro Hughes.
Sus protagonistas son pobladores de escasos recursos que, gracias al liderazgo de los representantes de la Iglesia católica, respondieron a la violencia formando grupos defensores de los derechos humanos y se organizaron contra las bandas terroristas.
La directora del Instituto Bartolomé de Las Casas, Rosa Alayza, afirmó a Efe que se ha buscado "poner el reflector en las experiencias positivas en las regiones donde la violencia terrorista fue intensa y donde, al llegar la represión estatal, se vio la voluntad de la Iglesia de acompañarlos en lo que, en algunos casos, impidió la penetración senderista".
Alayza afirmó que no se ha pretendido "buscar a los buenos y malos de la película", aunque señaló que "queda en claro que en la Iglesia católica hay distintas miradas en el tema de derechos humanos y que eso no significa que se viva en una constante confrontación".
En la recopilación se afirma que hubo sectores de la Iglesia Católica que "se opusieron a la defensa de los derechos humanos...tolerando las violaciones de esos derechos y avalando o no cuestionando a los gobiernos y autoridades que las cometieron".
"Por el contrario, la evangelización y la promoción humana están ligadas, y la Iglesia no puede desentenderse de aquello que atenta contra la vida de las personas en situaciones concretas de violencia", remarca el libro.
Por ese motivo, el libro deja de lado las experiencias "negativas" que, según la Comisión de la Verdad y la Reconciliación (CVR), se ubicaron en los departamentos de Huancavelica, Apurímac y Ayacucho, donde algunos jerarcas católicos han sido acusados de no haber cumplido "su compromiso pastoral".
El entonces obispo de Ayacucho y hoy arzobispo de Lima, Juan Luis Cipriani, es uno de los principales críticos de la labor de la CVR.
En el texto se rescata, sin embargo, que "en los peores momentos de la violencia, los sacerdotes se quedaron acompañando a los sectores más pobres y su presencia fue un escudo contra mayores abusos contra la población".
Además, que los organismos patrocinados por la Iglesia hicieron un seguimiento de los casos de desapariciones y torturas, lo que fue un motivo de permanente conflicto con el Estado, que protegía a las Fuerzas Armadas, y que también colaboraron para detener la penetración terrorista en las áreas rurales.
La guerra interna que desataron Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) generó que las fuerzas del orden cometieran violaciones a los derechos humanos, según la CVR, que reportó en su informe final que más de 69.000 personas murieron.
La CVR señaló, sin embargo, que, a diferencia de otros conflictos internos en la región, fue Sendero Luminoso el principal culpable de los crímenes cometidos durante la lucha armada.
"Ser iglesia en tiempos de violencia" ha sido editado por el Instituto Bartolomé de Las Casas de Perú y se presentó como parte de las actividades de la conmemoración del tercer aniversario del Informe final de la CVR, que se cumple la semana próxima.
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