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Miriam Martínez llevó a su hijo hasta el Hospital Esperanza de Anocaraire en Vinto en busca de un remedio que alivie el malestar de su descendiente. Mientras espera su turno para la consulta, los niños pintan unas láminas con dibujos infantiles, en el espacio que el servicio médico habilitó para los pacientes de pediatría con el propósito de que estén confortables.
El buen trato es una de las medicinas que el Hospital Esperanza ha incluido para sanar a sus pacientes. La comodidad, la accesibilidad económica, un equipo interdisciplinario de médicos y la tecnología han consolidado al hospital de Anocaraire como un centro de referencia en la zona de valle bajo.
Unas 300 mil personas ahora pueden ahorrarse un viaje de más de 10 kilómetros para llegar a un hospital con la inauguración del Hospital de Esperanza, que forma parte de Hospitals of Hope en el mundo, según informa el responsable de esa organización en Bolivia, Guillermo Delgado.
Desde hace dos semanas, el Hospital de Esperanza abrió sus puertas como un servicio de segundo nivel, es decir, que está equipado y dotado de profesionales que pueden resolver patologías de salud complejas. La moderna infraestructura contó con el apoyo de Hospitals o Hope y de las comunidades de Vinto.
La población participó para que la Alcaldía ceda dos hectáreas de terreno al proyecto y fue el misionero Michael Wawrzewski III, quien radica en Kansas (Estados Unidos) quien canalizó el financiamiento.
El Hospital de Esperanza trabaja con una mística de compartir la palabra de Dios con los enfermos y brindarles una atención especializada. Los impulsores relatan que el paciente accede al servicio con una inversión mínima de recursos y que la carencia económica no es una barrera para que el paciente reciba un tratamiento.
Los ambientes del moderno hospital disponen de amplias áreas de espera para los pacientes y un lugar especial para los niños, pues, en un inicio, el proyecto contemplaba construir un hospital Pediátrico. Sin embargo, se notó que tanto niños como adultos demandan una atención de salud.
La idea de edificar un hospital moderno en el área rural surgió hace cinco años, pero fue hace un par de días que se convirtió en una realidad, en una alternativa tangible para los pacientes del valle bajo al ofrecer una atención que puede compararse con la del hospital Viedma. A lo largo de cinco años, el hospital se dio modos para resolver las dolencias de salud a través de un servicio portátil y luego con la instalación de una posta de salud, que ahora se conoce como la antigua infraestructura.
El Servicio Departamental de Salud (Sedes) reconoció el aporte del hospital de Anocaraire como un centro de segundo nivel. El director médico del Hospital de Esperanza, Jesse Choque explicó que ahora la meta del Hospital de Esperanza es crecer hasta convertirse en un hospital de tercer nivel, por lo cual, las cuatro principales áreas del Hospital tienen la instrucción de crecer e integrarse a la comunidad, a través de trabajos de prevención.
Tecnología y salud
El Hospital de Esperanza está dotado de equipos e instrumental quirúrgico de última generación. Los insumos de trabajo habilitan al centro a sanar dolencias que llegan a las consultas de medicina general, ginecología, pediatría, medicina interna y odontología.
Los pacientes que acuden al Hospital desde que este era una posta han demostrado su fidelidad al servicio y hoy pueden acceder a operaciones de cirugías de vesícula, apéndice, cáncer y traumatismo.
A partir de esta semana, el Hospital de Esperanza prevé atender a los pacientes las 24 horas y contar con un servicio de ambulancia pionero en el departamento, con el objetivo de fortalecer su servicio de emergencia. El centro cuenta con el apoyo de voluntarios que trabajan en la atención de los pacientes y de profesionales que dominan el quechua, para facilitar la comunicación entre los médicos y los pacientes.
Miriam Martínez, paciente del
H. de Esperanza
Es la primera vez que vengo. El hospital es un sueño hecho realidad. Los vecinos hemos esperado esta obra. Es bastante amplío. Antes de que funcione el hospital de la Esperanza, teníamos que ir hasta Quillacollo o Vinto. Entonces nos levantábamos a eso de las 6:00 para alcanzar a las fichas que se reparten a las 7:00. En ocasiones, ya no alcancé a la ficha y tuve que regresarme sin atención. Los hospitales allá son llenos.
Ahora, este hospital es más grande y está cerca de nuestras casas. Bueno, creíamos que era algo imposible tener un hospital así en esta zona. El precio del servicio es bastante económico respecto a los particulares, aparte de que los doctores son amables.
M. Antonio Mercado,
jefe médico de H. de Esperanza
El hospital de Esperanza está dentro de la red de salud del Servicio Departamental de Salud (Sedes). Patología que atendemos es notificada a las autoridades. Además, apoyamos todos los programas.
El nuevo centro de salud se constituye en un centro de accesibilidad geográfica y económica fácil. El hospital Esperanza va a atender a todos los pacientes que viven en el valle bajo, unos 300 mil habitantes.
La capacidad y complejidad de resolución de las patologías que tenemos puede alcanzar a la atención de un servicio de tercer nivel. A ello se suma que la diferencia entre este centro y otros consiste en la calidad de la atención, nosotros tratamos la dolencia física y espiritual, compartimos el evangelio con los pacientes.
LOS PLANES
La atención de salud en la zona de Anocaraire y el valle bajo comenzó el 2000. En su génesis el servicio tuvo carácter ambulatorio con equipos portátiles por la falta de infraestructura.
A partir de 2003 comenzó a gestionarse la construcción del hospital de Anocaraire, con la fundación de los Hospitals Hope.
El proyecto es convertir al hospital en un servicio de tercer nivel, capaz de atender dolencias de alta complejidad.
Una de las preocupaciones del Hospital es luchar con la tuberculosis y la desnutrición.