La ostensible presión del Gobierno del presidente Tabaré Vázquez determinó el descabezamiento de las autoridades del fútbol que desde ayer navega en un mar tormentoso timoneado por dirigentes interinos hasta elecciones a fin de mes.
Detrás de la renuncia del presidente de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF), Eugenio Figueredo, y otros cinco que integraban la mesa directriz, se encadenó una serie de situaciones que tuvieron como protagonista al ministro de turismo y deportes, Héctor Lascano.
En una de sus más sonadas declaraciones públicas dijo que al fútbol le hacía falta "un buen lavado de agua y jabón con cepillo de alambre". Montevideo / Ap