El Lloyd Aéreo Boliviano (LAB) se resiste a morir y lleva ya medio año entre la quiebra y la reestructuración, sin una determinación contundente.
La salida de Ernesto Asbún del mando de la compañía, la solución exigida por los trabajadores para "salvar" la empresa, no fue suficiente para arreglar la crisis empresarial y recién ahora, con una nueva administración (que incluso es cuestionada por grupos de empleados) y después de un traspié prefectural, hay intentos por resolver los problemas y alzar vuelo.
Pero seis meses no pasaron en vano. Según datos facilitados por la Prefectura de Cochabamba, que hizo un diagnóstico sobre la situación del LAB, el pasivo total de la compañía subió entre diciembre de 2005 y mayo de 2006 aproximadamente 6 millones de dólares hasta los 161 millones de dólares; los acreedores presionan por pagos (Impuestos Nacionales); la ocupación de las naves se redujo al 50 por ciento; menos pasajeros compran boletos y sólo tres naves cumplen operaciones.
A pesar de ese panorama la empresa sigue volando, pero aún la incertidumbre persiste. Divisiones al interior de los sindicatos de trabajadores, que antes se unieron para sacar a Asbún de la administración del LAB, actualmente discrepan por varias acciones, entre ellas el nombramiento del nuevo gerente general, Franklin Taendler.
Meses de caída
La crisis agudizada en febrero con la huelga de los pilotos trajo consigo una caída en los ingresos por ventas netas de la compañía. De acuerdo al informe prefectural, según los estados de resultados al 31 de diciembre, el LAB logró ingresos el año pasado por 173 millones de dólares aunque con un déficit de 10 millones.
Sobre los mismos datos, la ocupación de vuelos se redujo hasta la mitad; es decir, las naves vuelan con el 50 por ciento menos de su capacidad debido a la pérdida de confianza del viajero que opta por otras líneas.
Pero eso no es todo, la compañía aérea afronta desde principios de año una quiebra de flujo de caja porque los ingresos diarios cayeron también en un 50 por ciento
La pasada administración dio cuenta que los ingresos de la empresa ascendían a 600 mil dólares por día antes de iniciado el conflicto; ahora llegan a sólo 300 mil.
Sin embargo, los gastos fijos se mantienen en 220 mil dólares por día, de los cuales 120 mil corresponderían a combustible y 80 mil para otros gastos y el saldo no alcanza para nada más.
Acreedores de la compañía
Corto plazo
En la deuda a corto plazo del LAB, destacan como acreedores los proveedores de bienes y servicios a los que la compañía debe más de 54 millones de dólares.
Largo plazo
En el pasivo a largo plazo, es el Servicio de Impuestos Nacionales el mayor acreedor del LAB con un poco más de 29 millones de dólares de deuda.
DIAGNÓSTICO
La empresa fue la más observada
Un informe de la Superintendencia de Transportes indica que de las 13 aerolíneas que operan en el país, el Lloyd Aéreo Boliviano (LAB) fue la que más quejas generó por parte de sus usuarios.
En los primeros cuatro meses de este año se reportaron 379 quejas por vuelos, de las cuales 304 corresponden al LAB, 56 a AeroSur, 17 a Amaszonas, una a Taca y otra al TAM.
El reporte de la entidad reguladora da cuenta que del total de reclamos por el servicio del LAB, 184 son por cancelación del vuelo, mientras que de AeroSur 40 son por incumplimiento del itinerario. Amaszonas tiene 11 observaciones por la suspensión de vuelos.
Estas quejas responden a los problemas de la compañía para mantener su flota reducida de tres naves en operación. Hace algunas semanas hizo vuelos incluso sólo con una nave y recién hace poco logró reponer los tres aviones.