Víctor Flores tiene 77 años y desde hace 60 saca fotografías en la plaza principal de Cochabamba. Una cámara que data de la Segunda Guerra Mundial es su fiel compañera desde hace años.
Hace 60 años que saca fotografías en la Plaza Principal.
"Cuando la vista me engañe, o el cuerpo no me obedezca tendría que quedarme en casa, pero mientras tenga fuerza, tengo que venir aquí a distraerme", dice don Víctor, que aprendió el arte de la fotografía cuando tenía 14 años, con la ayuda de "un gentil caballero" que le exigió que previamente realice el servicio militar.
Estuvo en el Regimiento Pérez III de Infantería de Potosí "y cuando hubo la Ch´ampaguerra me mandaron a resguardar las lagunas", dice.
"Le mostré mi libreta y me dijo "ahora sí, podemos encaminarnos". Tuve que aprender durante unos cuatro meses, pero echaba a perder el material".
El proceso de fotografiar con las antiguas cámaras es muy complejo, pero aún hoy, quienes se acerquen a don Víctor pueden tener la oportunidad de fotografiarse con esta histórica máquina por 20 bolivianos. Don Víctor también se ha "modernizado" y saca fotografías a colores con una cámara réflex moderna.
"Antes, en la plaza éramos 30 fotógrafos, cinco en cada esquina", recuerda. Sin embargo, poco a poco fueron desapareciendo y él es el único que queda hoy.
Tarateño de origen, don Víctor llegó muy joven a Cercado, donde también aprendió el oficio de carpintero. Gracias a la fotografía, él ha conocido casi todos los departamentos del país y algunos de otros países.
UNA AMIGA
"La fotografía me ha permitido educar a mis hijos y hacer una casita. En la buena o en la mala, siempre me ha ido bien con mi cámara".
"Cuando tenía 14 años aprendí la fotografía, pero no la había ejercido porque me faltaban recursos", Víctor Flores.
Una vida de aventura
ORÍGENES
Víctor Flores nació en Tarata, 77 años atrás. De muy niño se trasladó a vivir en Cochabamba donde aprendió el arte de la fotografía y también carpintería.
Hizo su servicio militar en el Regimiento Pérez III de Infantería de Potosí.
VIAJES
Como fotógrafo, viajó a Uyuni, de allí a Tupiza donde estuvo dos meses. Fue mejorando en su trabajo, aprendiendo más y fue rumbo a Villazón donde estuvo una semana para pasar a Tarija donde vivió por cinco años en su juventud.
En busca de mejores perspectivas viajó a Buenos Aires alrededor del año 1959, donde trabajó como Carpintero y también como fotógrafo.