El pasado martes 18 de julio ha sido un día muy importante para el país porque ha pasado algo muy significativo pero parece que ninguna otra persona se ha dado cuenta aun. Hasta el martes, Evo y el MAS eran como un rodillo imparable en las medidas que tomaba para implementar en Bolivia el modelo etnocentrista que quieren. Hasta el martes, Evo parecía tener el poder suficiente para hacer lo que quisiese, había conjurado el paro de los transportistas obligándolos a pagar impuestos, había arreglado exitosamente diversos conflictos con variados sectores que tenían demandas particulares. Por su sola voluntad y saltándose las disposiciones legales vigentes dispuso que los médicos cubanos se quedaban y podían ejercer en el país dándoles incluso facilidades que no tienen los profesionales bolivianos. Además parece que cree que al dirigirse él en un discurso a determinado sector, ellos con solo oírlo le facilitaran su labor de transformación del país según su modelo, postergando y renunciando a sus aspiraciones obedeciendo como bases sindicales cuando el dirigente les amonesta como si fuera un padre o un pastor.
Ese poder se vio acrecentado con el resultado de las elecciones últimas para constituyentes en que saco la gran mayoría. Evo no soporta iniciativa ninguna que no sea la de él, es totalmente reacio y refractario a ceder un milímetro de su poder, por eso hizo campaña desde el gobierno por el NO a las autonomías, y por eso se opone, critica y se pelea con los prefectos elegidos democráticamente que no sean de su partido, mas molesto queda aun si el prefecto en cuestión hace alguna gestión positiva de gobierno departamental
Con el respaldo económico de Chavez parecía que no había poder que impidiese que se aplicara en nuestro país la receta venezolana a ritmo de galope.
Hasta el martes. Hace pocos días pese a lo dispuesto en la ley su gobierno decidió que el impuesto que les correspondería a las regiones productoras sobre el nuevo precio del gas se desviaría a YPFB para potenciarla económicamente de manera que esta pueda eventualmente usar esos recursos en la industrialización del gas. Las regiones productoras reclamaron, especialmente Santa Cruz y Tarija. Parecía que el asunto iba a llevarse a cabo contra viento y marea. Pero Evo y el MAS se dieron cuenta de la gravedad del conflicto que se acarrearían y... ha dado un paso atrás. Este es un punto de quiebre, el impulso que venia trayendo Evo y que parecía imparable ha frenado y se ha desviado. Además esto viene acompañado por el fracaso rotundo del Congreso de la Educación donde su ministro trató de imponer con autoritarismo secante un modelo aymara miope. Como sabemos abandonaron ese Congreso los maestros, las universidades, la Iglesia católica y hasta la COB.
Los días del sol fulgurante que alumbraba la soberbia de este gobierno racista llegaron a su cenit y empieza la declinación.
Otra señal fue la noticia de esta mañana que daba cuenta de que dentro del gobierno empieza a aceptarse la idea de la posibilidad de un TLC con EEUU, dado el grave perjuicio que significara a fin de año la suspensión del tratado ATPDA.
Como se puede ver una cosa es implantar el modelo chavista con la riqueza del petróleo venezolano y otra cosa es tratar de ponerlo en vigencia en un país extremadamente pobre como Bolivia que tiene además ahora una característica especial, esta es que en un referéndum anterior el pueblo se decidió por elegir con voto directo en las urnas a sus prefectos y que estos dejen de ser la extensión del poder central.
Todo esto tendrá como resultado el que en los años que le quedan a Evo y el MAS las cosas no van a ser fáciles como ellos pensaban, incluso y cuando salgan disposiciones de gobierno o en la Constituyente lo que hace el pueblo es sencillamente no obedecer o hacer como que obedece pero en realidad no. Esa además es por irónico que parezca una característica de la idiosincrasia aymara.
Tendremos en Bolivia el modelo venezolano chueco, con parches y distorsionado. Como siempre pasa aquí con las ideologías y modelos importados, una puesta en escena a la boliviana.
Lo malo de todo esto es que durante el proceso y al final del mismo Bolivia sufrirá un enorme tirón hacia atrás que la hará mas pobre, menos competitiva y mas atrasada. Solo Dios sabe cuanto demoraremos en recuperarnos si es que logramos alguna vez hacerlo.