Desde el inicio de la agresión bélica de Estados Unidos a Irak, hace tres años, más de 150 soldados de origen sudamericano (en su gran mayoría inmigrantes) han perecido en el campo de batalla, pagando así un tributo mortal para un país que incluso analiza duras leyes migratorias y de expulsión.
Pero, ¿es por patriotismo o por necesidad que miles de latinos se enrolan en las filas militares?, se preguntan observadores.
La respuesta es sencilla, en la mayoría de los casos. En la llamada "Army", encuentran incentivos económicos, ciertas facilidades para seguir estudios y conseguir después un empleo.
El Pentágono desarrolla sus campañas de reclutamiento ofreciendo "villas y castillos", tentando a jóvenes de las minorías, negros, latinos y chicanos, a conseguir su futuro sirviendo a los fines de sus planes.
El Ejército norteamericano ofrece a los futuros "marines" sueldos mensuales de 3 mil dólares, y un seguro de vida de 150 mil dólares. Con esos ofrecimientos, los inmigrantes no la piensan dos veces y se alistan a la "Army".
Sólo hasta abril de 2004 cerca de 150 soldados de ascendencia latinoamericana habían muerto en Irak y las cifras aumentaron igual que las demandas de activistas para que los militares de ese origen regresen a casa.
Según cifras del Pentágono, los militares hispanos constituyen más del 11 por ciento de los efectivos de Estados Unidos en Irak.
Esta cifra es altamente representativa, si se toma en cuenta que los hispanos son casi el 15 por ciento del total de la población estadounidense.
Según EFE, hoy muchas familias hispanas sufren el dolor de la pérdida de alguno de sus miembros en el frente de batalla.
Tal es el caso de Fernando Suárez del Solar, padre de Jesús Alberto Suárez del Solar Navarro, soldado de origen mexicano fallecido el 27 de marzo de 2003 en Irak, una semana después de su invasión por la coalición internacional encabezada por Estados Unidos.
Con el dolor infinito de haber perdido a su hijo y ante una realidad social que, según él, "se percibe como si las oportunidades para los hispanos, en cuanto a educación, salud y desarrollo, en los Estados Unidos son muy limitadas", este inmigrante mexicano fundó en 2003 el Proyecto Guerrero Azteca.
La iniciativa, según su fundador, "persigue mejorar las expectativas de nuestros jóvenes, enseñándoles que el servicio militar no es la mejor opción para continuar sus estudios".
"La carrera militar es para aquellos que realmente quieren servir al país desde las armas, pero no como alternativa de estudios superiores", añadió Suárez del Solar, quien exhortó a no ver en ella tampoco el camino para obtener la ciudadanía estadounidense.
SANGRE LATINA
En el contingente invasor de 133 mil uniformados, el 22 por ciento tiene sangre latinoamericana.
Alrededor de 120 mil efectivos de origen latinoamericano que pertenecen al Ejército de Estados Unidos, se enrolaron animados por la oferta de obtener la nacionalidad estadounidense y acceso a créditos y becas de estudio.
Pese a su aporte, el ejército de inmigrantes que integran mexicanos, dominicanos, guatemaltecos, hasta formar un amplio arco iris de nacionalidades, no tiene un trato justo.
Todo por la "Green Card
La administración del presidente estadounidense, George W. Bush, estableció un proceso de vía rápida para la nacionalización de reclutas extranjeros en julio de 2002.
Con este proceso, en lugar de esperar tres años antes de solicitar la ciudadanía, los poseedores de la "Green Card" (tarjeta verde) en las Fuerzas Armadas, y que hayan ingresado en ellas después del 11 de septiembre de 2001, pueden solicitar de inmediato la ciudadanía.
Sin embargo, algunos soldados hispanos han recibido la nacionalización de forma póstuma, porque la muerte los alcanzó primero en el campo de batalla.
Ante esta realidad, la Fundación Guerrero Azteca dedica parte de sus esfuerzos a ayudar moral, psicológica y económicamente a las familias que sufren la pérdida de algún miembro en las filas de las Fuerzas Armadas. Su objetivo final es promover una generación amante de la paz.
RECIENTES HERIDOS
EL MINISTERIO DE DEFENSA. El Salvador identificó a los dos militares salvadoreños que resultaron heridos en un ataque con explosivos perpetrado por supuestos grupos insurgentes en Irak.
HERIDOS. Los militares salvadoreños, heridos junto con otros cuatro compañeros polacos y un intérprete, son el teniente Fausto Alexander González Ramírez y el cabo Mario Alejandro Román García, según un comunicado oficial.
SUCESOS. El hecho ocurrió el viernes 21 cuando los militares, que escoltaban a un convoy logístico de la División Internacional, que lidera Polonia. Hasta el momento tres soldados salvadoreños perecieron y otros 17 resultaron heridos en ataques rebeldes y accidentes de tránsito.