Así califica la opinión pública de Cochabamba los alcances cada día mayores del conflicto desatado por el personal sindicalizado del sector salud en su arremetida contra el titular del Servicio Departamental, por simple revancha y a título de institucionalización, con probabilidades de que se extienda al resto del país en virtud de la injerencia del factor político sectario, siempre al acecho para honrar los intereses creados.
A tal punto llega esa percepción que los propios profesionales médicos del distrito se han manifestado de forma adversa frente al injustificado movimiento, mientras que los que prestan atención en el Hospital Viedma, siguen trabajando sin embargo de las dificultades que opone la huelga de los ensimismados sindicalistas.
Lo grave del caso es que el gobierno central en vez de tratar de poner las cosas en su lugar, ha dado señales de inclinarse por la demanda de los trabajadores, que no es otra que el relevo de aquel funcionario, designado por el Prefecto del Departamento en uso de sus prerrogativas, circunstancia que hace ver que el problema ha saltado al plano de la confrontación entre fuerzas dispares.
De salir victoriosa tal corriente, se habrá sentado un precedente negativo y no será raro que en el próximo futuro, cada quien se sienta en el derecho de hacer lo que le venga en gana, aquí y en el interior del territorio nacional.