Mount Weather es una instalación subterránea de alta seguridad a una hora en auto al oeste desde Washington D.C. Tiene sus propios dirigentes, su policía y bomberos y sus propias leyes y está pensada para albergar a unas 110 mil personas. Vestigio de la Guerra Fría, desde los atentados del 11 de septiembre ha recuperado toda su vitalidad. Pero, hasta ahora, ninguno de los que ha estado en su interior ha dicho una sola palabra.
Oficialmente, a Mount Weather se lo conoce como el Centro de Operaciones de Emergencia de la Dirección Federal de Gestión de Emergencias (FEMA es su sigla en inglés). Menos oficialmente, es un complejo subterráneo enorme originalmente construido para albergar a funcionarios de gobierno en caso de un ataque nuclear a gran escala.
En momentos en que la administración Bush libra su "guerra contra el terror" y ante lo que considera amenazas de una crisis nuclear por Irán y Corea del Norte, se cree que Mount Weather alberga un "gobierno de las sombras" formado por altos funcionarios de Washington y que podría ser un refugio de Bush.
Después de la caída de la URSS, Mount Weather resultaba un costoso vestigio de la Guerra Fría. Luego vino el 11-S. Los informativos señalaron entonces que "líderes del Congreso fueron puestos a salvo en un complejo gubernamental protegido unos 120 kilómetros al oeste de Washington"; otro puso de relieve "un embotellamiento de tránsito de limusinas con patentes oficiales y de Washington". Cuando la expresión "lugar no divulgado" ingresó en la jerga vernácula, Mount Weather y un puñado de instalaciones semejantes recobraron su vitalidad.
Recientes cambios
Recorriendo el perímetro de Mount Weather se ven huellas de trabajos recientes. "Mire cómo ocultaron esto", dice Tim Brown, un guía local, señalando una cubierta negra enroscada en un tramo de cerco. "Antes se podía ver la plataforma para helicópteros a través del cerco".
Los cambios en el paisaje exterior --sin hablar de los rumores entre los habitantes locales-- son simplemente un signo de que algo muy importante ha estado pasando en Mount Weather.
Creado en los 60, Mount Weather capturó por primera vez la imaginación del país en 1974, cuando un 727 de TransWorld Airlines se estrelló en la montaña, a menos de tres kilómetros del lugar. El accidente dañó brevemente la línea subterránea que conectaba con el Sistema de Transmisión de Emergencia, y los teletipos de todo el país empezaron a escupir noticias confusas.
El 11 de septiembre de 2001, comentó el periodista James Mann, el plan dormido durante mucho tiempo fue activado nuevamente, y una serie de altos funcionarios fueron enviados a Mount Weather.
Claro que los habitantes no necesitaban leer los diarios para saber que algo pasaba. John Staelin, miembro de la Junta de Supervisores del Condado Clarke, dijo a The Guardian que la línea 911 del condado recibió el 11-S una llamada de una mujer de la zona muy perturbada. Dijo que toda la montaña se abrió y que el avión presidencial Air Force One entró y se cerró de inmediato. "Los que atendían la línea le dijeron "Sí, señora"", comentó sonriendo.
Las indagaciones en el FEMA arrojan apenas un poco más de luz. "No vamos a hablar sobre Mount Weather. Punto. No es que no pueda, es que no hablamos", dijo el vocero Don Jacks.
Reliquia de la Guerra Fría
El secreto de Mount Weather nunca fue absoluto. Aunque muchos sospechaban de su existencia desde los años 60, The Progressive publicó en 1976 un artículo titulado "La Montaña Misteriosa" donde se decía que Mount Weather, un lugar poco conocido incluso para el Congreso, albergaba no sólo un minigobierno sino legajos de por lo menos 100.000 estadounidenses.
En 1991, la revista Time publicó la información más completa, describiendo (en base a diálogos con ingenieros retirados) un extenso complejo subterráneo repleto de computadoras de escritorio, bombas de circulación de aire y un estudio de TV y radio para transmisiones presidenciales post-nucleares.
Toda la información aparecida sobre Mount Weather siempre ha sido más bien escueta. En algún momento de la década de 1950, sin embargo, parece que un experimento de adiestramiento en los cimientos de la montaña se convirtió en un ejercicio de construcción urbana subterránea, en el cual el cuerpo del Ejército excavó en la roca un complejo de túneles y habitaciones con techos reforzados y pernos de hierro.